27 may 2009 at 5:21pm
Entre la Yerba popular
Por: Ana Luisa González
Estudiante de literatura, Universidad de los Andes
al.gonzalez67@uniandes.edu.co
Luz Mila Zambrano va todos los viernes a comprar a la plaza de mercado del Siete de Agosto un gajo de ruda para hacer el “baño de la suerte”. El local de la “yerbatera Doña Berta”, es uno de los lugares con más tradición, no sólo porque lleva más de cuarenta años en ese lugar sino porque su fama de “buena yerbatera” le ha traído una clientela fija.
En el local el “Refugio de las hiervas aromáticas medicinales y para la buena suerte” hay una maraña de hierbas que cuelgan por de una pita. La variedad de matas supera las setenta especies. Allí también se comercializan toda una gama de productos esotéricos que se traen desde Cali. En el caso de Doña Berta, la mitad de su mercancía son productos etiquetados y fabricados artesanalmente. Hay jarabes para ganar la lotería, para que la pareja se enamore, jabones “llama clientes”, aceites “fogo de amore” , polvos “pimienta voladora” (para alejar los enemigos), kits para hacerse el baño de la buena suerte y hasta las oraciones que hay que decir a la hora de bañarse con las hierbas.
Es viernes, son las siete y media de la mañana en la plaza del Siete de Agosto y apenas se abren algunos locales. Los únicos dueños que están puntuales son los de la venta de hierbas. Berta había estado la noche del jueves en la plaza Samper Mendoza, centro especializado en la comercialización de hiervas que tiene casi 450 puestos de venta de plantas medicinales y aromáticas. De ocho a doce de la noche se comercializan cerca de 200 variedades de hierbas, pero allí también se venden troncos, semillas, raíces, flores y plantas desconocidas. Según dicen las cifras en cada jornada mueven en promedio 500 millones de pesos. Durante toda la noche acuden yerbateros, brujos, médicos bioenergéticos, laboratorios naturistas y comerciantes minoristas que compran hierbas aromáticas. Y en el caso de Doña Berta, va cada jueves a la plaza Samper Mendoza, y los lunes Paloquemao, otra de las plazas de mercado más importantes de la ciudad que también se a especializado en la venta de plantas, hierbas aromáticas, especias y flores.
Al lugar de doña Berta se asomaba uno que otro cliente para preguntar por un gajo de ruda, hierbabuena y albahaca.
-Demé cincuenta mil pesos por una hora y le digo lo que quiere saber… El negocio de las hierbas tiene su estudio, experiencia y eso vale, dijo Berta. Los “yerbateros” tienen toda una sabiduría de la medicina popular y agüeros para atraer la “buena suerte” o “sacar el mal”, pero alrededor de los agüeros y supersticiosos como de los efectos medicinales de las plantas hay todo un misterio que pocos lo sueltan gratis. Ese es el caso de Berta, que empezaba a chantajear para ganarse unos pesos.
-Págueme la plata porque o si no le sigo hablando… dijo Berta.
Negociamos a cinco mil pesos los quince minutos, y continuó. Mencionó algunas plantas que se usan para conseguir novio, sígueme y pega pega, rosa de jerico para la prosperidad y el saumerio para sacar la mala energía. Recomendó el marañón para la bronquitis, el juaco para la artritis, el toronjil y el cidrón para la depresión.
El oficio de yerbatero en Colombia, aún no está autorizado por la legislación colombiana, pues hay casos que evidencian que por malas recomendaciones en las dosis de hierbas aromáticas se puede llegar a intoxicar a un individuo, y pese a que la sabiduría de los vendedores es por tradición, estos no tienen los elementos científicos para determinar las propiedades curativas. Además se cuestiona al negocio de las hierbas porque hay muchas plantas que el cliente no conoce y que puede consumir sin saber realmente sus efectos, y además usualmente el “yerbatero“ no especifica la dosis. Se ha dicho que muchas de las plantas medicinales aparentemente inofensivas como la manzanilla o el toronjil, pueden llegar a ser letales si se consumen en grandes cantidades y durante mucho tiempo. El Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia reportó que todas las plantas medicinales poseen compuestos que potencialmente pueden perjudicar la salud de los humanos si su consumo es alto y prolongado , según lo publicado en el boletín semanal de La Universidad Nacional.
En las plazas de mercado no tienen una vigilancia directa de las autoridades. Los hierbateros se mueven en el submundo de la magia, los agüeros de la buena suerte, y las plantas aromáticas para la enfermedad. Pero las pócimas que recomiendan a sus clientes pueden ser peligrosas. Según El Tiempo hay cinco hierbas que matan -esponjilla, avellana, cicuta, borrachero o (cacao sabanero) y enebro– pueden ser nocivas para la salud. El Invima sólo ha incluido 106 especies en su lista de yerbas inocuas para los humanos.
Las venta de hierbas se presta para muchos fines; sirve tanto para propósitos medicinales, como para prácticas de brujería “sacar el mal”, como para “dar buena suerte” con los baños de infusiones de plantas. Las hierbas para la “buena suerte” son las que más se venden. Con la ruda y las siete hierbas de la buena suerte Doña Berta hace su agosto cada fin de año. Lo mínimo que se vende de ruda son 500 pesos y en esas fechas pueden llegar incluso a 3.000 el gajo. Edilberto Ruiz, dedicado toda su vida a la venta de hierbas en la Samper Mendoza, dice que su mejor época es la de diciembre porque las plantas medicinales también adquieren propiedades esotéricas, como el coquindo, que ayuda a controlar la epilepsia, pero también a dejar el vicio. Además, según anotaba Berta, existe todo un ritual alrededor de los baños con hierbas; según ella hay días señalados para realizarlos (viernes y martes antes de que amanezca o antes de que llegue la medianoche). Para hacer el baño de la “buena suerte” se debe cocer siete plantas: ruda hierbabuena, albahaca, manzanilla, sígueme, saumerio y destrancadera. Las siete plantas se cocinan y su infusión se vierte sobre el cuerpo desde la cabeza, por la espalda, para que salga la mala suerte.
Luz Mila Zambrano es una de las tantas personas que está convencida de que las hierbas les ayudan ha atraer la buena fortuna. Por eso madruga a la plaza para conseguir los atados de ruda, la planta que es la reina de las hierbas que sirve tanto para la buena suerte como para efectos medicinales, según ella, la ruda también sirve para templar los nervios.
Pero entre tanta hierba para la buena suerte hay hierbas que podrían pasar desapercibidas pero que tienen efectos psicoactivos. Allí se venden hojas de marihuana, matas de borrachero que se usan para hacer la escopolamina. Pero estas matas según dice Luz Marina Cifuentes, negociante de Corabastos (uno de los centros de comercialización de la producción agrícola y agroindustrial más grande de Colombia) se venden en pequeñas cantidades porque hay muchos clientes que las buscan con propósitos medicinales, la marihuana macho por ejemplo sirve para el reumatismo.
A pesar de que hay gran variedad de matas para todo tipo de agüeros, son pocos los clientes que creen en los beneficios o maleficios que se le atribuyen a las plantas. Hay muchos escépticos a la hora de seguir las supersticiones sólo por el hecho de que se le atribuye el calificativo de “brujería”, pero otros creen que las hierbas y los productos esotéricos son efectivos y económicos para muchas cosas. En la plaza Samper Mendoza, hay mucha demando por el ítamo (planta para remediar la impotencia sexual). Según Janet Porras (vendedora de hierbas en la plaza Samper Mendoza), los vendedores de hierbas apenas llega el camión con el ítamo tienen que luchar para quedarse con un buen paquete porque es escaso. Se vende por manojos a 2.000, 3.000 ó 4.000 pesos. Vienen adultos y hasta jóvenes a buscarlo. Según dice la pócima se cocina y se toma el agua una vez al día. No hace efecto de inmediato, pero con varios días de estar tomándolo le sirve, aseguró Janet.
Las hierbas reúnen toda una superstición popular que a pesar de que su riesgo puede ser alto, siguen vigentes y se suele acudir a ellas cuando el cliente buscan alternativas más naturales y más económicas. Lo que queda claro en medio del mundo de la yerba popular, es que los hierbateros tienen una maraña de misterios como las matas que cuelgan en el local de Berta. Es poco lo que se sabe sobre los efectos de las prácticas y remedios de las hierbas, y en este caso la sabiduría de la yerbetera Doña Berta, tubo su precio. La hija de la dueña empezó a decir que era mejor que me fuera, que ya había preguntado demasiado, para lo que había pagado…
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Estudiante de literatura, Universidad de los Andes
al.gonzalez67@uniandes.edu.co
Luz Mila Zambrano va todos los viernes a comprar a la plaza de mercado del Siete de Agosto un gajo de ruda para hacer el “baño de la suerte”. El local de la “yerbatera Doña Berta”, es uno de los lugares con más tradición, no sólo porque lleva más de cuarenta años en ese lugar sino porque su fama de “buena yerbatera” le ha traído una clientela fija.
En el local el “Refugio de las hiervas aromáticas medicinales y para la buena suerte” hay una maraña de hierbas que cuelgan por de una pita. La variedad de matas supera las setenta especies. Allí también se comercializan toda una gama de productos esotéricos que se traen desde Cali. En el caso de Doña Berta, la mitad de su mercancía son productos etiquetados y fabricados artesanalmente. Hay jarabes para ganar la lotería, para que la pareja se enamore, jabones “llama clientes”, aceites “fogo de amore” , polvos “pimienta voladora” (para alejar los enemigos), kits para hacerse el baño de la buena suerte y hasta las oraciones que hay que decir a la hora de bañarse con las hierbas.
Es viernes, son las siete y media de la mañana en la plaza del Siete de Agosto y apenas se abren algunos locales. Los únicos dueños que están puntuales son los de la venta de hierbas. Berta había estado la noche del jueves en la plaza Samper Mendoza, centro especializado en la comercialización de hiervas que tiene casi 450 puestos de venta de plantas medicinales y aromáticas. De ocho a doce de la noche se comercializan cerca de 200 variedades de hierbas, pero allí también se venden troncos, semillas, raíces, flores y plantas desconocidas. Según dicen las cifras en cada jornada mueven en promedio 500 millones de pesos. Durante toda la noche acuden yerbateros, brujos, médicos bioenergéticos, laboratorios naturistas y comerciantes minoristas que compran hierbas aromáticas. Y en el caso de Doña Berta, va cada jueves a la plaza Samper Mendoza, y los lunes Paloquemao, otra de las plazas de mercado más importantes de la ciudad que también se a especializado en la venta de plantas, hierbas aromáticas, especias y flores.
Al lugar de doña Berta se asomaba uno que otro cliente para preguntar por un gajo de ruda, hierbabuena y albahaca.
-Demé cincuenta mil pesos por una hora y le digo lo que quiere saber… El negocio de las hierbas tiene su estudio, experiencia y eso vale, dijo Berta. Los “yerbateros” tienen toda una sabiduría de la medicina popular y agüeros para atraer la “buena suerte” o “sacar el mal”, pero alrededor de los agüeros y supersticiosos como de los efectos medicinales de las plantas hay todo un misterio que pocos lo sueltan gratis. Ese es el caso de Berta, que empezaba a chantajear para ganarse unos pesos.
-Págueme la plata porque o si no le sigo hablando… dijo Berta.
Negociamos a cinco mil pesos los quince minutos, y continuó. Mencionó algunas plantas que se usan para conseguir novio, sígueme y pega pega, rosa de jerico para la prosperidad y el saumerio para sacar la mala energía. Recomendó el marañón para la bronquitis, el juaco para la artritis, el toronjil y el cidrón para la depresión.
El oficio de yerbatero en Colombia, aún no está autorizado por la legislación colombiana, pues hay casos que evidencian que por malas recomendaciones en las dosis de hierbas aromáticas se puede llegar a intoxicar a un individuo, y pese a que la sabiduría de los vendedores es por tradición, estos no tienen los elementos científicos para determinar las propiedades curativas. Además se cuestiona al negocio de las hierbas porque hay muchas plantas que el cliente no conoce y que puede consumir sin saber realmente sus efectos, y además usualmente el “yerbatero“ no especifica la dosis. Se ha dicho que muchas de las plantas medicinales aparentemente inofensivas como la manzanilla o el toronjil, pueden llegar a ser letales si se consumen en grandes cantidades y durante mucho tiempo. El Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia reportó que todas las plantas medicinales poseen compuestos que potencialmente pueden perjudicar la salud de los humanos si su consumo es alto y prolongado , según lo publicado en el boletín semanal de La Universidad Nacional.
En las plazas de mercado no tienen una vigilancia directa de las autoridades. Los hierbateros se mueven en el submundo de la magia, los agüeros de la buena suerte, y las plantas aromáticas para la enfermedad. Pero las pócimas que recomiendan a sus clientes pueden ser peligrosas. Según El Tiempo hay cinco hierbas que matan -esponjilla, avellana, cicuta, borrachero o (cacao sabanero) y enebro– pueden ser nocivas para la salud. El Invima sólo ha incluido 106 especies en su lista de yerbas inocuas para los humanos.
Las venta de hierbas se presta para muchos fines; sirve tanto para propósitos medicinales, como para prácticas de brujería “sacar el mal”, como para “dar buena suerte” con los baños de infusiones de plantas. Las hierbas para la “buena suerte” son las que más se venden. Con la ruda y las siete hierbas de la buena suerte Doña Berta hace su agosto cada fin de año. Lo mínimo que se vende de ruda son 500 pesos y en esas fechas pueden llegar incluso a 3.000 el gajo. Edilberto Ruiz, dedicado toda su vida a la venta de hierbas en la Samper Mendoza, dice que su mejor época es la de diciembre porque las plantas medicinales también adquieren propiedades esotéricas, como el coquindo, que ayuda a controlar la epilepsia, pero también a dejar el vicio. Además, según anotaba Berta, existe todo un ritual alrededor de los baños con hierbas; según ella hay días señalados para realizarlos (viernes y martes antes de que amanezca o antes de que llegue la medianoche). Para hacer el baño de la “buena suerte” se debe cocer siete plantas: ruda hierbabuena, albahaca, manzanilla, sígueme, saumerio y destrancadera. Las siete plantas se cocinan y su infusión se vierte sobre el cuerpo desde la cabeza, por la espalda, para que salga la mala suerte.
Luz Mila Zambrano es una de las tantas personas que está convencida de que las hierbas les ayudan ha atraer la buena fortuna. Por eso madruga a la plaza para conseguir los atados de ruda, la planta que es la reina de las hierbas que sirve tanto para la buena suerte como para efectos medicinales, según ella, la ruda también sirve para templar los nervios.
Pero entre tanta hierba para la buena suerte hay hierbas que podrían pasar desapercibidas pero que tienen efectos psicoactivos. Allí se venden hojas de marihuana, matas de borrachero que se usan para hacer la escopolamina. Pero estas matas según dice Luz Marina Cifuentes, negociante de Corabastos (uno de los centros de comercialización de la producción agrícola y agroindustrial más grande de Colombia) se venden en pequeñas cantidades porque hay muchos clientes que las buscan con propósitos medicinales, la marihuana macho por ejemplo sirve para el reumatismo.
A pesar de que hay gran variedad de matas para todo tipo de agüeros, son pocos los clientes que creen en los beneficios o maleficios que se le atribuyen a las plantas. Hay muchos escépticos a la hora de seguir las supersticiones sólo por el hecho de que se le atribuye el calificativo de “brujería”, pero otros creen que las hierbas y los productos esotéricos son efectivos y económicos para muchas cosas. En la plaza Samper Mendoza, hay mucha demando por el ítamo (planta para remediar la impotencia sexual). Según Janet Porras (vendedora de hierbas en la plaza Samper Mendoza), los vendedores de hierbas apenas llega el camión con el ítamo tienen que luchar para quedarse con un buen paquete porque es escaso. Se vende por manojos a 2.000, 3.000 ó 4.000 pesos. Vienen adultos y hasta jóvenes a buscarlo. Según dice la pócima se cocina y se toma el agua una vez al día. No hace efecto de inmediato, pero con varios días de estar tomándolo le sirve, aseguró Janet.
Las hierbas reúnen toda una superstición popular que a pesar de que su riesgo puede ser alto, siguen vigentes y se suele acudir a ellas cuando el cliente buscan alternativas más naturales y más económicas. Lo que queda claro en medio del mundo de la yerba popular, es que los hierbateros tienen una maraña de misterios como las matas que cuelgan en el local de Berta. Es poco lo que se sabe sobre los efectos de las prácticas y remedios de las hierbas, y en este caso la sabiduría de la yerbetera Doña Berta, tubo su precio. La hija de la dueña empezó a decir que era mejor que me fuera, que ya había preguntado demasiado, para lo que había pagado…
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