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Escuela de Periodismo
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14 sep. 2009 at 5:23pm

Ignacio Kliche Lombardi: Todo un cliché

Ignacio Kliche Lombardi:
Todo un cliché
Por Margarita Otárola

El hijo de Fernando Kliche se autodefine como una persona ordinaria que vive cosas extraordinarias. Este uruguayo no cree tener etiquetas, sino ser natural. Tampoco cree ser una estrella, porque las estrellas están en el cielo. Su película favorita es “Corazón Valiente” y su libro preferido es el “Alquimista”, de Paulo Coehlo. Ha viajado por todo el mundo, pero es modelo en Gigantes con Vivi.

Ya está aquí. Llega en una camioneta Land Rover verde oscura con franjas negras en los costados. Es nueva, del año. Parquea en reversa. La puerta trasera queda mirando hacia la zapatería “Turchesse”, ubicada en la calle Mardoqueo Fernández, media cuadra abajo de la avenida 11 de septiembre. Apenas se baja del auto, empieza con el gesto de apartar el cabello de su frente, pasando los dedos entre sus lacios mechones rubios, de la misma manera como lo hace su padre Fernando Kliche, para proteger con su mano la vista de sus coquetos ojos color miel contra la lluvia de miradas indiscretas. Una mueca de pudor adolescente en medio de los miles de ojos femeninos, que se marean en atenderlo. Su sola presencia concita la envidia de algún macho menos grácil que vaya pasando por el mismo pasaje.
Cuando los que debían ser los últimos rayos de luz se paseaban danzando y resplandeciendo sobre la superficie del pavimento, con una hora y media de retraso y una sonrisa profesional propia de la trilogía Kliche, Ignacio se asomó en la avenida. Solo después de un beso y las respectivas disculpas, me extiende una mano grande, del doble de la mía. Tiene dos pulseras en la muñeca. Una llena de santitos en la mano derecha y una de cuero trenzada en la izquierda. Sin embargo, ningún reloj.
- Hola mi reina, ¿cómo andas?- dice con su acento uruguayo galán -¿nos tomamos ese café?
Caminamos hacia una de las cafeterías que abundan en esa calle. Ignacio escoge “Los Almendros” para contarme su vida entre los medios. Antes de entrar se mete las manos a los bolsillos y vuelve a acariciarse el pelo echándolo para un costado tal como lo haría Johnny Bravo.
Ignacio Kliche Lombardi es el nuevo modelo que acompaña a Vivi Kreutzberger en sus programas. Ahora está Gigantes con Vivi y hace un tiempo estuvo en Cantando por un Sueño. Un hombre que desde los 14 años está metido en las comunicaciones y que trastoca todos los países como si tuviera una varita mágica, por lo menos, eso es lo que él dice.
Modeló, bailó, jugó, cantó, animó. En Uruguay, Argentina, México, Colombia, Escocia, España, Japón, Miami. Este cabro fue mister Uruguay, mister Mundo, presentador de E! Entertainment Televisión, seleccionado nacional de básquetbol de su país, periodista para el canal de deportes NBA, relacionador público del taquillero balneario Punta del Este, participó en la película Miami Vice y ha trabajado para grandes firmas de la moda, pero con tanto currículo, ¿qué hace en Chile? Y…¿trabajando como modelo? Ni la misma Marlen Olivarí lo entiende después de verlo cantar y bailar en Cuánto vale en Show.
- ¿Cuánto tiempo estuviste en cada país?
- No, muy poquito. No más de dos semanas.
- Entonces… ¿Cómo es que triunfaste en cada país?
- No, o sea sólo trabajé o fui a hacer algunas fotos por allá. En Japón, por ejemplo, fui a recibir mi título de mister mundo y en Escocia fui sólo a hacer una nota para la propaganda del mister.
-¿Por qué no seguiste trabajando en la NBA?
- ¡Ah! Era un programa chico que hacíamos desde Uruguay con poco presupuesto.
Lo que pasa es que en los últimos dos años el modelo, con look de He-Man, ha acumulado tantos kilómetros de viaje que se cansó y decidió aterrizar en Santiago por un buen tiempo. Ya no más Europa, Centroamérica, ni Estados Unidos. Por ahora sólo Chile. Bueno, además acá viven su padre y su abuelo, Fernando y Walter Kliche, con lo que la trilogía uruguaya quedaría completa. Consiguió trabajo al tiro, actuando junto a su padre en el Teatro en Chilevisión. Ahí estaba cuando lo contactaron de la producción de Cantando por un sueño de Canal 13 y no lo pensó dos veces. Tampoco es que la idea haya nacido de la nada del canal, sino que el regalón de Vivi, Hotuiti Teao, acababa de renunciar al estelar y como la animadora no se podía quedar de brazos cruzados, apareció junto a este otro guapetón.
Entramos y paga dos capuchinos espumosos con trozos de chocolate. Una bebida hubiese sido más refrescante, pero según él, tomar algo caliente quita el calor. Camina hacia el mesón, su piel morena tersa, dorada, casi perfecta emana un dulce pero masculino olor que se entremezcla con el sudor de la gente y el vapor de los cafés. Su larga cabellera rubia oxigenada oscila al ritmo que indican el cuerpo idóneo de 1.90 y su encanto de 29 años, con apariencia de 25: cuatro horas de gimnasio lo contemplan.
A pesar de su edad, viste como los jóvenes: zapatillas blancas Nike, un jeans azul pálido casi nuevo y una camisa celeste desabotonada en el pecho moreno depilado y agasajado con un rosario tailandés, traído de uno de sus viajes por España, que usa para la buena suerte. Cuando ríe lo hace acaparando todos los espacios y ya no queda sitio para otra risa. Sin preocuparse de las miradas, por lo menos eso trata de aparentar, extiende los brazos hacia atrás, se vuelve a acariciar el pelo y prepara su café, en un vaso color celeste. Se lo empina y bebe sediento hasta que sus dientes chocan y mastican lo sólido con aquellas muelas intactas, sin un asomo de carie, sin un minúsculo empaste de plomo.
De tal palo, tal astilla
-¿Alo..?
-¿Hola?
-Te llamo porque soy una estudiante de periodismo y tengo que hacer un reportaje sobre una persona famosa…-digo de corrido y sin respirar-
- ¡Ah! Bueno…y como no encontraste a ninguno y me shamaste a mí…-interpela seductoramente
Bien conocido por las féminas es el encanto de los Kliche. Eso, es lo que está en la retina colectiva de las jóvenes chilenas por sobre todas las cosas. Es que este muchacho de grandes bíceps se las sabe por libro. Su familia tiene un gran historial amoroso. El primer galán fue el canoso Walter, quien enamoró a las damiselas mayorcitas en las teleseries, luego le correspondió el turno a Fernando quien es conocido por su larga lista de amores, sus más de tres matrimonios y sus seis hijos. Ignacio es el tercero en esta generación de metrosexuales. Muchas son las bromas que acosan permanentemente a este apellido y una de las nuevas es hacer una teleserie sobre ellos y llamarla “Lachos”.
Ignacio se vale de sus propios logros para inflar el pecho. Ha pololeado muchas veces, pero ahora está completamente soltero. Ya fue desmentido su romance con Kathy Barriga y asegura jamás haber tenido nada con ella. Cree que los medios lo inventaron para desvincularla de Joaquín Lavín jr. Él es un hombre que dice poder enamorarse muchas veces y no sólo una vez. No concibe a las personas que no aman y se declara un “enamorado del amor”.
Este uruguayo, nacido en Montevideo, licenciado en Relaciones Internacionales, hijo de Silvia Lombarda, lectora de noticias de Uruguay, busca a la compañera perfecta. Pero no sólo entre los medios de comunicación, sino en cualquier parte. “Lo que pasa es que por mi pega es más fácil encontrarme con niñas del medio”. Y claro, porque ahora que está radicado en Chile, hace sólo cinco meses, busca un reconocimiento en la televisión chilena a como de lugar. Entre sus planes está actuar, conducir su propio programa, sacar un disco, escribir un libro, modelar para grandes firmas y todo lo que pueda estar vinculado a la pantalla chica.
-A propósito, ¿Qué pasó con el disco que se suponía salía a comienzos de este año?
-Sí, estamos en eso. Yo acepté trabajar acá por estar con Vivi, por ser Canal 13 y por estar rodeado de artistas como Lucho Gatica o Daniel Guerrero, ¿entiendes? disfruto mucho con esto. Amo la música, el ambiente, los nervios de salir al escenario, el backstage. Música y televisión juntas, mis dos pasiones.
-¿Pero el disco cuándo?
-Ahora estoy en etapa de preproducción, estoy seleccionando los temas y ya va a estar...mira, cuando fui Mister Mundo el 2000 me propusieron grabar un disco, pero no quise porque era como ocupar el momento, aprovechar que tenía toda la prensa encima...
-¿De qué tipo de música va a ser Ignacio?
- No sé, no tengo un estilo definido. Me gusta desde Elvis hasta Pavarotti.
¿Kliche o cliché?
Este chiquillo de 88 kilos que calza 45 se define como un extrovertido “para ocultar su timidez”. Como trabajólico y perfeccionista. Su película favorita es “Corazón Valiente” y reconoce que lloró con ella. Su libro favorito es el “Alquimista” de Paulo Coehlo. Lo peor que le ha ocurrido en su vida es la muerte de un tío y tener que vivir solo. Es creyente. Quiere sacar un libro y los beneficios darlos a una institución donde acojan a mujeres y a niños víctimas del femicidio. “Creo poco en los hombres y respeto mucho a las mujeres”. Su sueño es bailar chamamé desnudo en la azotea de un edificio, porque “uno nunca sabe hasta cuando le dura la vida”. No cree tener etiquetas, sino ser natural. Asegura que en la vida hay que tener suerte y que la televisión es una pega como cualquier otra. Se mueve en todas las facetas artísticas “es que vengo de una familia de grandes artistas”. Su pasión son las comunicaciones. Es un verdadero fanático de los deportes. Espera casarse, tener una casa linda con hijos lindos. Se siente solo y asegura deprimirse sin su familia. Se cataloga como un “chico común y corriente que sólo ha tenido la suerte de haber estado siempre cerca de los medios”. Finalmente, se declara feliz y agradecido de la vida.
Su cita ideal es a la luz de la luna, con una mujer bella que tenga tema de conversación. Velas aromáticas, mesa adornada y música de fondo. Ojalá Barry White con su tema You're the first, the last, my everything. Él no conquista, pero deja ser conquistado. “Eso de andar conquistando me suena muy machista, porque a las mujeres hay que respetarlas” asegura. Y es que desde chiquitito le enseñaron a venerar a las damas, lo que no ha impedido que tenga un romance en cada país que visita.
-¿Cuál es el personaje que más admiras y por qué?
-Ghandi. Fue un ser humano único. Demostró lo poco que se necesita para vivir. Dio su vida por el prójimo. Eligió el “camino menos transitado” y fue consecuente consigo mismo siempre. En palabras de Albert Einstein “las generaciones futuras no podrán creer que un hombre como él caminó sobre esta tierra”.
- ¿Cómo mezclas a Ghandi con William Wallace, tendrían algún punto en común?
- Bueno, los dos luchaban por un ideal…-contesta- mientras mira hacia todos los lados para ver si alguien lo reconoce. Mucha gente lo mira, pero nadie se acerca a pedirle autógrafo, ni nada por el estilo.
- ¿Pero ideales completamente distintos, uno es pacífico y el otro totalmente violento?
- (…)
- ¿Pero sabes quién fue Ghandi y Wallace, cierto?
- Obvio. Los dos fueron personajes históricos importantes. Súper buenos para el mundo.
- Pero tan perfecto, bueno y además una estrella Ignacio…
¡No! Sho no soy una estrella, porque las estrellas están en el cielo. No me creo la última Coca-Cola del desierto, ni nada por el estilo. Lo que pasa es que soy una persona ordinaria que ha vivido cosas extraordinarias. Pero mira, para que sepas si soy así realmente, métete a mi página de internet y lee mis más de cincuenta poemas. Todo esto lo dice mientras pasa un indigente pidiendo plata. Por supuesto, él se para y saca de su jeans taquillero un monedero y le da más de seiscientos pesos. Luego me muestra esos espectaculares dientes brillantes y arma la sonrisa Kliche.
El inicio de su página de poemas www.ikliche.googlepages.com/poemasyfotografias comienza así: “Amigos: Escribir poesía creo que sólo fue y es una manera natural y directa para que el más tímido, solitario y sensible de los Ignacio pueda expresarse. Es mi deseo poder con este material y esta necesidad de comunicarme, ayudar de alguna manera algún día a aquellos que tienen también otro tipo de necesidades más inmediatas como puede ser de alimentación, abrigo, refugio, etc. Es mi deseo más profundo y con muchos de ustedes lo he conversado, poder ayudar a los que no tuvieron la misma suerte que uno ni las mismas oportunidades, aportar simplemente un granito de arena. A través de la poesía ayudar a los que al igual que ella tienen cada día menos lugar en este mundo".
Y es que Ignacio cree ser una persona muy cálida. Le cargan los hombres fríos. Él es tierno, educado, conectado con sus emociones. Abre las puertas de los autos, paga siempre la cuenta (sólo me ofreció un café, nada más), ama los animales. Tanto así, que viajó, en primera clase, a Uruguay el fin de semana sólo a visitar a su perro Junior. El gran amor de su vida, según él. Lo raro, es que no vive con él. Ni piensa traérselo.
Bueno aquí va una estrofa de “Dios”. “Dios es quien me protege, es que ayuda, me guía, quien en la noche y el día, de mi espera lo mejor, y junto a mi corazón, siempre está su compañía; El nombre no es importante, mucho menos lo que veo, si hasta el ciego utiliza, el corazón para ver, fácil podrá conocer, a quien mira desde el cielo; Olvídense de pensar, ¡sólo es padre de mi gente!, o que bendice el matar, a que piensa diferente; aléjate del dolor, del odio y del rencor, aléjate de encontrar, bien en lo material, alégrate de sentir, el amor por los demás”.

¿Cuánto Vale el Show?
Son las diez de la noche en el set del programa Cuánto Vale el Show, y Leo Caprile -el animador del estelar- invita al público, aún escaso, a expresar su entusiasmo: ¡un fuerte aplauso, señoras y señores, para recibir al estupendo hijo de Fernaaaaanndooo KlichEeeE! ¡Igggnaciooooooo!
El centro de la pista, rodeado de bailarinas, se vuelve el eje de los gritos de las adolescentes: ¡Mijito rijo! ¡Mijito ricoooooo! ¡La, La, LA, la, lálalala!
Ignacio asciende al escenario iluminado desde uno de los platafones inferiores, y bajo las lluvias de luces rojas, verdes, azules tras el ritmo soul de Tom Jones. Viste una camisa clara, unos pantalones de tela y zapatos de vestir. Su mirada brilla en un horizonte de espejos, sabe que lo tiene que dejar todo en el escenario, su voz va al ritmo de la canción y en su inglés, se reflejan rutinas de más de seis años. Sabe que su danza y canto fascinan. De a poco su sueño de estar en la televisión se está cumpliendo.
Fue el primero de los diez concursantes que debieron participar este miércoles. Ignacio demuestra lo que se extrañó en los posteriores participantes: el sentido del show. El número se basa en el paseo sensual de sus piernas, en su canto, en cierto vaivén de sus hombros, coquetería de sus ojos miel con el gesto de apartar el cabello; cada vez que agacha las caderas, las mujeres se vuelven locas. El ritmo de Kiss de Tom Jones chirrea durante unos cuatro minutos. “You don't have to be rich..to be my girl , you don't have to be cool…to rule my world. Aint no particular sign..i'm more compatible with…I just want your extra time...And you kiss”.
Hacia el fin de la música, Ignacio habrá bailado, contorneado sus caderas, movido la pelvis, tirado besos y guiñado muchas veces el ojo: la aparición en la noche del cuerpo de 1.90 oscilando al ritmo de Jones suelta los aplausos y la saliva. Kliche se encoge con el pelo al viento y con una ceja alzada entre medio de las cinco modelos que lo rodean. Termina la coreografía. Hay aplausos, gritos, silbidos…Sin embargo, el hijo de Fernando Kliche, después de liberar tanta hormona, fue el primer eliminado. Toma sus cincuenta mil pesos, le da las gracias a todo el mundo, se mete las manos a los bolsillos, vuelve a acariciarse el pelo echándolo para un costado y sale del set de televisión.


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