El Maltrato y la Explotación Laboral Infantil crecen irremediablemente - UPIU.com
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
    



	
Sobre el autor

Graciela Dayan Ortuño Lazarte
Universidad Mayor de San Simón/Comunicación Social/Cuarto Semestre
Ver su perfil

Flag Post
11 oct. 2009 at 9:35pm

El Maltrato y la Explotación Laboral Infantil crecen irremediablemente

Una carga fría lo acompaña todos los días. Andrés Zapata, un niño de ocho años, ofrece tres tipos de helados a niños y adultos de su barrio.

Hoy, como todos los días Andrés dejó de ir a la escuela para cumplir con su trabajo, actividad que es sólo el reflejo de la explotación laboral infantil que existe en el país; por otro lado los casos de maltrato infantil físico y psicológico cobran fuerza día con día.

Niños trabajando

Un paseo de domingo es suficiente para observar todo tipo explotación laboral infantil. Los niños venden golosinas, lustran zapatos, cargan bolsas de mercado, cantan, vociferan para los conductores del transporte, etc. Estos niños sólo buscan obtener beneficios económicos para su familia o sustento propio.
Si bien en la antigüedad la explotación laboral infantil se refería al trabajo de los niños en las fábricas, actualmente se refiere a la realización de un trabajo que dañe la salud de los niños o les impida formarse académicamente, informó la psicóloga Amanda Ampuero.
Los niños que son víctimas de la explotación infantil tienden a aislarse de la sociedad, afirma Luís Orellana, psicólogo de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia: “Ellos, a diferencia de otros niños, suelen comportarse agresivamente y esto se da porque al realizar cualquier tipo de trabajo comercial, ellos se han enfrentado a personas que los han tratado agresivamente, los han ignorado y hasta los han humillado”.
A menudo vemos en las calles actitudes agresivas contra estos niños, un ejemplo de ello es el trato que dan los conductores de vehículos a los niños que se dedican a limpiar parabrisas, les gritan, les dicen que su trapo está sucio y que sólo están ensuciando más su parabrisa, otros se limitan a activar el limpia parabrisas automático y con el movimiento del mismo desplazan el instrumento con el que el niño está tratando de realizar su trabajo.
“Estas acciones por parte de los consumidores crean en los niños inseguridad, resentimiento y hasta a veces agresiones contra si mismos, al pensar que no están haciendo bien su trabajo; por otro lado estas situaciones también los vuelven más fuertes, más inmunes al daño que pueda causarles la sociedad”, aclaró Orellana.
La Constitución Política del Estado boliviano, en su artículo 61, párrafo segundo señala: “Se prohíbe el trabajo forzado y la explotación infantil. Las actividades que realicen las niñas, niños y adolescentes en el marco familiar y social estarán orientadas a su formación integral como ciudadanas y ciudadanos, y tendrán una función formativa. Sus derechos, garantías y mecanismos institucionales de protección serán objeto de regulación especial”.
El abogado Freddy Quiróz, aclara que el Código Penal establece que la explotación laboral infantil no es considerada un delito y que por lo tanto no hay cárcel para los responsables: “La defensoría de la niñez y adolescencia estudia el caso y según lo que establece el código del niño, niña y adolescente, busca soluciones que estén en función de la gravedad del caso, generalmente se quita la custodia de los niños a los padres o tutores, de manera temporal, cuando los niños no tienen ningún familiar que quiera hacerse responsable de ellos lo que se hace es derivarlos a hogares de apoyo”.
Andrés Zapata dijo que acompañó a su padre, desde los 6 años, juntos recorrieron las calles en busca de clientes deseosos de helado, sin embargo al cumplir los 7 años su padre le preguntó si ya conocía bien las calles y le explicó que si se dividían el trabajo obtendrían mayores ganancias. Él aceptó la propuesta, alegremente, con la idea de que tal vez pronto podría ir a la escuela, pero tristemente anuncia: “Sigo vendiendo helados. Tal vez al año, aunque ya seré viejo para ir ¿no?”.
Los padres, ante su situación de pobreza, no encuentran otra salida que hacer trabajar a sus hijos para obtener un nuevo ingreso económico. Sin embargo, también se presentan casos de padres que han caído en la enfermedad del alcoholismo y se vuelven dependientes del trabajo de sus niños.
Los padres alcohólicos suelen ser agresivos con su familia y en su estado de inconciencia maltratan a sus hijos psicológica y físicamente.


Maltrato Infantil(Físico y psicológico)


El uso intencionado de la fuerza física contra un menor es considerado un caso de maltrato físico infantil, explica Ampuero.
El psicólogo de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, Orellana, dice: “Es más fácil reconocer el maltrato físico, porque las marcas que dejan los golpes son evidentes, sin embargo para saber con exactitud la gravedad de la lesión se los envía a realizar un examen médico. Estos niños por lo general se dejan agredir y también agraden”.
Las personas que maltratan físicamente a los infantes suelen excusarse, en las calles, argumentando que el niño ha sufrido una caída o que se ha peleado con alguien.
Las sanciones para este tipo de maltratos son más severas, explica el abogado Quiróz: “Se divide a las lesiones físicas en dos grupos, leves que duran menos de 29 días y graves que duran más de 29 días, las leves son sancionadas con la privación de la libertad entre 1 y 5 años y las graves de 2 a 8 años”.
La Constitución Política del Estado boliviano, en su artículo 61, párrafo primero señala: “Se prohíbe y sanciona toda forma de violencia contra las niñas, niños y adolescentes, tanto en la familia, en la sociedad”.
“Mi papá no me pega, cuando se enoja yo me voy a otra parte y listo”, afirma Andrés.
Maltratar físicamente a un niño para muchos es parte de la educación del mismo, existen padres que suelen decir “si no le pego no aprende”.
El maltrato psicológico consiste en humillar, menospreciar, insultar y hacer sentir inferior al niño, explica Ampuero.
“Los niños que son maltratados psicológicamente, están pasando por una etapa de crisis en la que se observa llanto, angustia, inseguridad, temor, desconfianza; lo que se trata de hacer en estos casos es contener al niño, demostrarle que vale mucho, es importante trabajar su autoestima”, dice Orellana.
El abandono de los padres a los hijos, es un tipo de maltrato psicológico que es considerado delito: “El abandono de menores de 12 años es sancionado con 3 meses de cárcel y 2 años como máximo, la sanción va en función de la gravedad del caso”, señala Quiróz.
“A veces me dice burro, tonto, nada haces bien”, afirma Andrés, “pero yo no le hago caso, aunque a veces creo que soy un burro (se ríe) pero ya se que no”.


Casos recurrentes


Los casos denunciados con mayor frecuencia a la Defensoría de la niñez y adolescencia son los de maltrato físico y psicológico, en promedio se tienen de 6 a 8 denuncias de este tipo, al día, informó Orellana.
Simplemente normal
Marcela Escalera (42) es comerciante en un mercado concurrido y serenamente opina: “Es normal ver a los niños ayudar a sus padres en el mercado, sin embargo, a veces los dejan solos con la venta y como son niños se distraen y no cuidan bien la venta, entonces cuando llegan sus padres a veces los pegan o maltratan. Otros los mandan a dar vueltas por el mercado a ofrecer productos, como vendedores ambulantes, es que la situación económica los obliga”.
“Es habitual ver a niños trabajando, aunque no es bueno, creo que no hay de otra, la necesidad de los padres de hacerlos trabajar debe ser muy grande”, opina Nadir Ortiz, estudiante.
“Todos insultan a los niños”, opina el estudiante Richard Rodríguez, “estamos acostumbrados a hacerlo, les decimos tontos, inútiles, etc. pero lo hacemos sólo porque nos hacen renegar”.
El maltrato (físico y psicológico) y la explotación laboral infantil, es algo con lo que las personas han aprendido a vivir, muchos no saben cuando los padres de un menor lo están maltratando física o psicológicamente y en el caso de la explotación laboral infantil, ver trabajando a los niños es algo normal para la mayor parte de la sociedad.

La necesidad se impone

Andrés no muestra ningún tipo de resentimiento hacia su padre, cree que ambos se esfuerzan para mantener, económicamente, su hogar. La madre de Andrés los abandonó hace años, él no la recuerda y se siente afortunado de tener a su padre: “Otros, ni papá tienen, duermen en la calle y están sucios, nadie los cuida”.

Andrés trabaja entre 8 y 11 horas cada día, dependiendo del clima. La lluvia, para él, es sinónimo de descanso. Dice que a veces le gustaría dejar de vender helados e ir a jugar fútbol, “Pesca Pesca” (correr en dirección a la persona que se quiere “pescar”), “Oculta Oculta” (un niño busca y los demás se esconden), entre otros; sin embargo, es consciente de la difícil situación económica que le tocó vivir y sólo muestra resignación al afirmar que en los días lluviosos los niños no salen a jugar.


Enviar por email

Responder con tu propio contenido
Calificación: 4.9 (8 votos)

MÁS VISITADOS
Stories
Photos
Video