San Pedro en El Espinal ¿parranda o tradición? - UPIU.com
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
    



	
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CEPER, Universidad de los Andes
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3 nov. 2009 at 1:28pm

San Pedro en El Espinal ¿parranda o tradición?

En un pueblo agricultor del Tolima (Colombia), cuya población es católica y en su mayoría muy devota, la fiesta tradicional más grande, el San Pedro, se vuelve más una excusa para que los turistas y los lugareños puedan salir a tomar en las calles que una conmemoración al folclor y al santo que lleva su nombre.

Por: Luis Lizarralde
Estudiante de derecho. Universidad de los Andes
lm.lizarralde51@uniandes.edu.co


En el mes de junio se celebran en varios municipios del Tolima las fiestas de San Juan, pero en el Espinal la tradición es conmemorar a otro santo: San Pedro. “Esto es porque dependía del cura del pueblo decidir a quién honrar con las fiestas”, cuenta Esther Avisahab, espinaluna de nacimiento y autora de un libro próximo a salir que habla sobre la historia de este municipio. Con estas fiestas se celebra el folclor local, con papayeras, una plaza de toros improvisada, desfiles, bailes como el joropo y conciertos. Se hacen en este mes porque era cuando los cultivos daban sus frutos, y la gente tenía dinero para poder festejar.

Aunque las fiestas de San Pedro sean una tradición de más de un siglo de antigüedad, hoy día no son más que una época en la que “salir a tomar a las calles y dejarlas sucias es, más que permitido, patrocinado”, dice Avisahab. Aunque sean organizadas por la administración local, su gran promotor es cerveza Águila. “Uno siempre oye a alguien decir con un micrófono encima de una tarima ‘¿quién toma cerveza Águila?’, y todo el mundo responde gritando y con una cerveza en la mano”, dice Miguel Torres, un habitante del pueblo.

Durante los 15 días que dura el San Pedro, todas las mañanas el Espinal amanece lleno de basura en las calles, y “aunque la alcaldía actual se ha desempeñado muy bien en el aseo del pueblo, después de las fiestas hay que esperar a que llueva muy duro para que las calles queden limpias”, cuenta Dionisia Perdomo, quien ha vivido en el pueblo por más de medio siglo. “Las fiestas así no atraen al turista. Él queda con la imagen de un pueblo sucio y maloliente”, concluye Perdomo.

El Espinal es un pueblo de poco más de 75 mil habitantes. Durante las fiestas el pueblo puede albergar a más 250 mil personas, de las cuales la mayoría son turistas capitalinos y gente de las veredas aledañas. “El municipio no tiene la infraestructura para recibir y organizar a tanta gente, y eso puede volverse un problema”, cuenta Luís Eduardo Herazo, un agricultor local.

En los días de fiesta, hay misas dedicadas a San Pedro, pero dice el párroco de la catedral del pueblo que “esta es la época en la que la gente menos va a misa, se la pasan es tomando y armando guachafita, y olvidan por qué es que se está festejando”. Las fiestas no solo conmemoran la religión, sino la historia, la tradición y el folclor local, pero dice Avisahab que de eso ya no queda mucho. “Solo quedan los desfiles y las carrozas, que realmente no muestran mucho de lo que somos. Originalmente en las fiestas la gente se reunía en las calles a bailar al ritmo de bandas de joropo y porro, pero ahora son equipos de sonido en las calles. Eso ya no es tradición”.

Varios habitantes del pueblo les echan la culpa del desorden y de la falta de identidad de las fiestas a los turistas. “La gente de afuera no disfruta el San Pedro como tradición, sino como una fiesta desenfrenada”, dice Avisahab. Por su parte, Herazo afirma que “el San pedro es para la gente del pueblo, no para el turista desinteresado”. Y no es que no quieran que la gente de afuera no venga. Es más, les conviene que vengan, ya que los negocios mejoran con más gente en el pueblo durante las fiestas. Pero, si van a venir, “que vengan a empaparse de cultura, no a dejar al pueblo vuelto una nada”, dice Avisahab.

Aun cuando a algunos lugareños no les guste que las fiestas se desarrollen de esa manera, hay otros que creen que ese es el sentido de la celebración, y además su atractivo turístico. El ex alcalde José Gentil Palacio dice que “parte de la idea del San Pedro es que sea una fiesta de la calle”. Efectivamente, la mayoría de los jóvenes del pueblo creen que entre más gente haya en las calles y más duro esté la música, más se disfruta las fiestas.

El Espinal es, en todo caso, un pueblo que vive en función de las fiestas de San Pedro. En palabras de Olga Lucia Herazo: “La gente siempre compra ropa para las fiestas, arregla la casa para las fiestas, ahorra para las fiestas, siempre pensando en las fiestas. Eso ya se volvió parte de nuestra cultura”.

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