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Liz Laura Morales
Universidad Católica Boliviana
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5 dic. 2009 at 1:21pm

EL CONTROL MIGRATORIO SE CONVIERTE EN ACCIÓN DE MALTRATO

Tereza Clavijo vive la pesadilla europea. El 11 de noviembre, los funcionarios de migración otorgaron libertad a Clavijo quien sufrió maltratos durante tres días de detención en París Francia
“El mayor reto de los emigrantes es cuando cruzan las fronteras y llegan a las oficinas de migración, que es ahí donde sus derechos no son respetados”, explicó el Director Distrital de Migración, Hernán Quezada.

Derechos Humanos en Migración
La comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, considera que todos los Estados con derechos civiles y políticos deben garantizar a todos los individuos que se encuentren en su territorio y estén sujetos a su jurisdicción, los derechos reconocidos en la declaración universal de Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948.
La falta de legalidad, seguro de vida e inestabilidad laboral en que se encuentran los migrantes, debido a que no viven en sus países y afrontan dificultades como el idioma, costumbres y cultura, también es reflejada en oficinas de migración de diferentes partes del mundo, como manifestaciones de racismo, discriminación, trato inhumano y degradante.
“Fueron tres días que estuve detenido, los insultos no importan, lo que más duele es la impotencia de no poder hacer nada, porque no estas en tu país”, declaró un emigrante peruano que fue deportado.
En todo el mundo, las oficinas de migración tiene la obligación de controlar la veracidad de la documentación de cada viajero. Las normas indican que si existe ilegalidad de documentación, debe haber un proceso legal; pero esto no implica que se deba insultar, maltratar, quitar el dinero y objetos de valor al viajero, como lo hicieron con Clavijo.

Derechos del emigrante
“Primero nos detuvieron, luego nos revisaron hasta los calzones, nos quitaron el dinero que llevábamos, nos gritaban en francés… ni si quiera entendíamos (susurró), unas brasileras jovencitas fueron a otro cuarto, sólo Dios sabe qué pasó con ellas”, dijo la emigrante boliviana.
Un estudio del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB), indica que dos de cada diez emigrantes sufren maltrato y abuso psicológico en las oficinas de migración.
En Cochabamba-Bolivia, 50 emigrantes viajan semanalmente rumbo a Estados Unidos y Europa, pero alrededor de 20 personas son deportadas.
“El abuso que sufren los migrantes se debe a la discriminación por parte de los funcionarios europeos, son crudos… nos ven como esclavos e ignorantes, no les interesa nuestros sentimientos”, dijo un sociólogo, Iver Lara.
El “sueño europeo” como algunos lo llaman, se convierte muchas veces en una pesadilla. Detrás de querer una “vida mejor”, existen barreras en las fronteras, situación que solo un migrante puede vivir.
Una psicóloga, Cecilia Aristegui, afirmó: “Todos tenemos el derecho y el deber de respetar a nuestro prójimo, las fronteras no son barreras para que esto cambie”.

Corrupción
El investigador Carlos Foronda dijo que existen “tramitadores”, quienes consiguen un pasaporte legal con la ayuda de los mismos funcionarios de migración. El actual año hubo denuncias acerca de la circulación de pasaportes falsos. Peruanos, colombianos, venezolanos y paraguayos son extranjeros que llegan al país con el propósito de portar documentación boliviana, para poder ingresar a países europeos.
Quezada informó que el trámite de un pasaporte requiere certificado de nacimiento, cédula de identidad y entre otros, documentación que dirige al Registro Civil y a la Policía Nacional, sin embargo el trabajo que cumple es realizar permisos para extranjeros y verificar la legalidad de los emigrantes bolivianos.
Clavijo es legalmente boliviana, nacida en Oruro. Su pasaporte, visa y contrato de trabajo son legales, ella procesó su documentación con veracidad, precisamente para que no tenga dificultades con la migración.

Desintegración familiar
Un estudio de la Fundación Social Uramanta publicó que el 27% de bolivianos son emigrantes.
“El hecho de viajar conlleva a una dialéctica entre el arriesgado que viaja y la necesidad de los que se quedan, el deseo de aportar al pueblo que los vio nacer, junto a la ambición de dar a la familia transmigrante mejores posibilidades en la tierra natal”, declaró el comunicador y sociólogo, Leonardo de la Torre.
Niños que se quedan bajo la protección de ancianos, pierden el año escolar, jóvenes que se agrupan a pandillas y deudas considerables, son la carga que llevan los emigrantes, quienes sufren atravesando las fronteras, como también ahorrando moneda a moneda para reunir el capital necesario y regresar a su tierra natal.
Clavijo dejó a sus tres hijos de 16, 14 y 11 años. El mayor sufre de discapacidad mental. Todos se quedaron con su abuela de 72 años, una anciana debilitada, pero con la responsabilidad de impartir cariño, cuidado y conocimiento a sus nietos.
“No hay oportunidades laborales en el país. Los padres buscan una vida mejor para su familia y una respuesta es la emigración, lamentablemente la entrada a otro país es cuestión de suerte”, manifestó Aristegui.
Sin familia, ilegal y con un sueño quebrantado, Tereza Clavijo quedó en libertad. Atravesó circunstancias desfavorables para llegar a Italia, su destino final. ¿Debo regresar a Bolivia?, ¿toda mi inversión no vale nada?, ¿debo hacer un “borrón y cuenta nueva”?, se preguntaba Tereza, con una voz entrecortada, además confesó que sus hijos son la razón de su sacrificio y que ellos le impulsan a continuar con su “sueño europeo”.


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