Sobre el autor
Melvy Drina Terrazas
Universidad Católica Boliviana "San Pablo", regional Cochabamba, Carrera de Ciencias de la Comunicación Social, 5to semestre
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6 dic. 2009 at 2:02pm
Sociedad fomenta maltrato y explotación sexual a jóvenes y adolescentes
“Cada noche los golpes eran más fuertes y bañada en sangre debía acostarme con uno y otro hombre”. Danitza Flores (nombre ficticio), de 17 años de edad; es víctima de agresiones físicas y psicológicas por parte de su progenitora quien la obligaba a prostituirse para mantener a su familia.
“Las agresiones físicas y psicológicas son más frecuentes día a día, es el caso de niños y adolescentes que soportan el maltrato y explotación sexual tanto de la sociedad como también de sus progenitores”, explicó la Jefa de la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia, Cira Castro cuando se le consultó sobre casos parecidos como de Danitza.
Crisis social
“Sólo por buscar una mejor vida para la familia, algunos padres agraden, abusan y explotan sexualmente a sus hijos, los obligan a trabajar, ya sea limpiadores de vidrios, lustrabotas o la prostitución, los padres abandonan el hogar y migran a otro país”, declaró Castro.
Actualmente la necesidad de encontrar un trabajo es la principal causa de ello es que los padres no consiguen un empleo para mantener a la familia es por eso que exigen a sus hijos a someterse a cualquier tipo de trabajo, el cual en muchos casos es la prostitución.
Presión Familiar
Castro asegura que: “Existen casos de maltrato psicológico y físico, pero no todos los casos son denunciados, en este año tenemos más de 50 casos denunciados donde los padres son responsables por este tipo de abuso”.
Todas las víctimas que sufren traumas psicológicos deben recibir tratamiento médico con algún especialista que trabajan en la defensoría o ser llevabas a un albergue para que estén protegidos. Lo más importante para las que trabajan con los niños y adolescentes es que no exista esa presión de la familia hacia ellos, para que trabajen como prostitutas, sobre todo la presión de que traigan dinero al hogar.
Protección y control
Danitza sufrió el maltrato de su madre, quien la obligó a ejercer la prostitución debido a que ella también ejercía este mismo trabajo. A su corta edad, Danitza es dama de compañía y mantiene a su familia, su madre la abandonó y emigró a España.
La psicóloga Mónica Caballero, expresó: “Cada niño o adolescente es sometido a un tratamiento psicológico en una mayoría de los casos las victimas no pueden desenvolverse fácilmente en la sociedad ya que tienen temor de que les ocurra el mismo maltrato”.
Es por eso que cada niño y adolescente es llevado a los distintos albergues que trabajan con la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia también los padres reciben algún tipo de tratamiento.
Albergues y casas de rehabilitación
La Directora del Centro de Niños “La Villa” Sandra Antezana, afirma: “Al albergue llegan 15 niñas al mes son cuidadas y reciben apoyo por el personal que trabaja, también hacen un seguimiento a los padres para que ellos al igual que sus hijos sean rehabilitados hasta que estén en tratamiento los niños deben permanecer en custodia”.
El caso de Juana Revollo quien explicó:”Llevo 11 meses en el centro y aún no supero el trauma que me dejó el trabajo de prostituta, pero se que con la ayuda de la psicóloga en poco tiempo saldré adelante”.
Muchas jóvenes al igual que Juana se rehabilitan en este centro, pero al ser escasos no hay suficiente espacio y presupuesto para someter a las jóvenes a diferentes tratamientos médicos.
Danitza sigue trabajando de prostituta para mantener a sus hermanos, pero al mismo tiempo recibe la ayuda de la Defensoría y asiste cada día al albergue para su tratamiento con la psicóloga.
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“Las agresiones físicas y psicológicas son más frecuentes día a día, es el caso de niños y adolescentes que soportan el maltrato y explotación sexual tanto de la sociedad como también de sus progenitores”, explicó la Jefa de la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia, Cira Castro cuando se le consultó sobre casos parecidos como de Danitza.
Crisis social
“Sólo por buscar una mejor vida para la familia, algunos padres agraden, abusan y explotan sexualmente a sus hijos, los obligan a trabajar, ya sea limpiadores de vidrios, lustrabotas o la prostitución, los padres abandonan el hogar y migran a otro país”, declaró Castro.
Actualmente la necesidad de encontrar un trabajo es la principal causa de ello es que los padres no consiguen un empleo para mantener a la familia es por eso que exigen a sus hijos a someterse a cualquier tipo de trabajo, el cual en muchos casos es la prostitución.
Presión Familiar
Castro asegura que: “Existen casos de maltrato psicológico y físico, pero no todos los casos son denunciados, en este año tenemos más de 50 casos denunciados donde los padres son responsables por este tipo de abuso”.
Todas las víctimas que sufren traumas psicológicos deben recibir tratamiento médico con algún especialista que trabajan en la defensoría o ser llevabas a un albergue para que estén protegidos. Lo más importante para las que trabajan con los niños y adolescentes es que no exista esa presión de la familia hacia ellos, para que trabajen como prostitutas, sobre todo la presión de que traigan dinero al hogar.
Protección y control
Danitza sufrió el maltrato de su madre, quien la obligó a ejercer la prostitución debido a que ella también ejercía este mismo trabajo. A su corta edad, Danitza es dama de compañía y mantiene a su familia, su madre la abandonó y emigró a España.
La psicóloga Mónica Caballero, expresó: “Cada niño o adolescente es sometido a un tratamiento psicológico en una mayoría de los casos las victimas no pueden desenvolverse fácilmente en la sociedad ya que tienen temor de que les ocurra el mismo maltrato”.
Es por eso que cada niño y adolescente es llevado a los distintos albergues que trabajan con la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia también los padres reciben algún tipo de tratamiento.
Albergues y casas de rehabilitación
La Directora del Centro de Niños “La Villa” Sandra Antezana, afirma: “Al albergue llegan 15 niñas al mes son cuidadas y reciben apoyo por el personal que trabaja, también hacen un seguimiento a los padres para que ellos al igual que sus hijos sean rehabilitados hasta que estén en tratamiento los niños deben permanecer en custodia”.
El caso de Juana Revollo quien explicó:”Llevo 11 meses en el centro y aún no supero el trauma que me dejó el trabajo de prostituta, pero se que con la ayuda de la psicóloga en poco tiempo saldré adelante”.
Muchas jóvenes al igual que Juana se rehabilitan en este centro, pero al ser escasos no hay suficiente espacio y presupuesto para someter a las jóvenes a diferentes tratamientos médicos.
Danitza sigue trabajando de prostituta para mantener a sus hermanos, pero al mismo tiempo recibe la ayuda de la Defensoría y asiste cada día al albergue para su tratamiento con la psicóloga.
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