Violencia y peligro en las calles de Cochabamba  - UPIU.com
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
    



	
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lirio molina
Universidad Catolica Boliviana San Pablo
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7 dic. 2009 at 8:44pm

Violencia y peligro en las calles de Cochabamba

Incrementa el número de pandillas en la ciudad



“Matar o morir dame una razón de por qué no, con tres muertitos en mi encima pero vivo y libre”. El “Pato” tiene 38 años e ingresó a las pandillas a los 14 años, ex jefe y líder de una de las pandillas más peligrosas desde hace años, Los Rojos, hoy purga una pena en el alma por asesinatos y graves delitos.

Las pandillas en Cochabamba incrementaron en número y peligro. La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), señala que en la ciudad de Cochabamba existen identificadas alrededor de 80 pandillas consideradas de alto peligro ya que estas protagonizan actos delincuenciales a mano armada.

El peligro libre en las calles
La lucha por territorio, la búsqueda de dinero fácil y la popularidad se consiguen con puñetes, patadas, asesinatos con armas blancas o de fuego. Las calles son inseguras, noticias sobre asesinatos, robos y atracos son reportados a diario en periódicos locales.

Pandillas peligrosas operan en Cochabamba, los “Chip Toys”, los “Chuquis”, los “Vatos Locos”, “Los Rojos”, “Los Gigolos”, “Los ADX” (adictos al sexo o adolescentes X men), “Los mentes Peligrosas”. Al menos dos pandillas manejan armas de fuego por lo que son consideradas de alta peligrosidad, la mayoría estan en el área urbana de Cochabamba, Sacaba, Cercado, Colcapirua, Tiquipaya, Quillacollo, Vinto y Sipe Sipe, informó el teniente coronel de la FELCC, Julio Miranda.


El lunes 19 de octubre de 2009, Álvaro Leaños, estudiante de 17 años fue asesinado en Alto Queru Queru por Reinaldo Balderrama Castro, alias “El Pichón”, de 18 años quien tiene un recargado prontuario de delitos, entre estos algunos hechos de sangre con muerte. El “Pichón” no sólo es dependiente de drogas como marihuana, cocaína, y anfetaminas, este delincuente perteneció a más de 17 pandillas con las cuales atormentaba a las personas en búsqueda de dinero para conseguir drogas y ganar popularidad o reputación en el mundo del hampa.

El caso de “El Pichón” y Álvaro Leaños no es el único de alto impacto en el conocimiento publico de la sociedad. Durante una pelea entre pandilleros, el 20 de abril de 2008, en El Prado de cochabambino, Sergio Arze Araníbar, alias “El Lucifer”, mató a la joven Vanessa Vega con una bala que impactó en el cráneo y a Jaime Pérez que durante el forcejeo por el arma recibió dos disparos en el vientre.

La sociedad conoce de muchos de estos casos reportados en los periódicos, pero desconoce aquellos que no muestran los medios. Casos como los del “Pichón” y el “Lucifer” son denunciados a diario en la policía. Sin embargo la situación empeora sin solución por parte de las autoridades.

Ataque contra los frentes de pandillas
“El trabajo de la policía no es suficiente, las personas que sean víctimas o testigos de hechos ilícitos deben denunciarlos, además los padres mismos deben preocuparse dónde están y qué hacen sus hijos porque los jóvenes de estas pandillas también son de clase media y media-alta", aseveró el teniente coronel Julio Miranda.

La FELCC advierte sobre la situación preocupante respecto a las pandillas. El desorden y la inseguridad que generan la presencia de estos grupos violentos terminan en asesinatos y muertes no premeditadas. Las calles de la ciudad no son seguras, asaltos a mano armada, violaciones, enfrentamientos entre grupos pandilleros, se encuentran en cada esquina y rincón de Cochabamba.

El teniente coronel de la FELCC expresó que las autoridades y partidos políticos, en- actual campaña electoral, tienen una propuesta para la seguridad ciudadana, pero la verdad es que “en vez de castigar la justicia perdona" ya que muchos de estos antisociales son detenidos pero la justicia los libera.

La proliferación de pandillas y grupos juveniles rebeldes es un problema en constante crecimiento sobre el cual se debe buscar una solución. El problema de fondo parece ser la misma sociedad que no sabe cómo tratar o manejar la situación al respecto.

Razones y culpables

La psicóloga y socióloga cruceña, Leslie Ramos, resalta que los primeros responsables de la existencia de pandillas y lo que éstas significan son los padres, y el Estado porque no existe una política que solucione el problema de raíz.

La sociedad no ve a estos jóvenes ni se pone a pensar en la problemática de fondo, señala. “¿Qué podemos hacer con los pandilleros y jóvenes que están en las calles? ¿Le ponemos una etiqueta de delincuentes en la cabeza y los hacemos a un lado ignorándolos y repudiándolos? ¿Los enviamos a la cárcel?”, cuestiona.

Las personas dé la misma sociedad rechazan a estos grupos sin darles la oportunidad de surgir, “el fuego no se combate con fuego”. Un pandillero sin trabajo, sin alimento, despreciado por la sociedad y sus padres, es un delincuente en potencia y con razón, argumenta Leslie Ramos.

Valorando la situación social y económica del país, no existe una verdadera conciencia social de lo que son y representan las pandillas juveniles. La política ignora cómo ayudar o manejar la situación. Los programas de rehabilitación que existen no son suficientes.

El número de pandillas en la ciudad es elevado, y las razones para ser pandillero aumentan día a día. El pato se encuentra libre a pesar de todas las fechorías de su vida pasada. Su conciencia lo reprime, "es algo que me atormenta pero no puedo dar vuelta tras", afirma. La sociedad misma lo castiga y atormenta en su propia casa, pero, con frialdad y seguridad el “Pato” reitera: “Era cuestión de matar o morir, lo volvería hacer, no tenía otra opción, era yo o ellos".



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