Violencia contra las mujeres: una realidad - UPIU.com
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
    




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Camila Ramírez
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8 dic. 2009 at 5:19pm

Violencia contra las mujeres: una realidad

Denunciar representa un miedo colectivo. El 9 de noviembre en la Av. Eudoro Galindo, María sufrió de agresión física por parte de su marido, al negarse ingresar al auto que éste conducía en estado de ebriedad.

La violencia contra las mujeres crece cada vez más en Bolivia, donde el alcohol actúa como detonante, el machismo como una manifestación y las denuncias se reducen.

Expresión máxima de violencia: Violencia sexual

“La violación es el grado máximo de machismo, es el nivel más alto de faltar el respeto a otro ser humano y es el estado más alto de violencia”, señaló Isabel en el grupo focal realizado en la Universidad Católica Boliviana regional Cochabamba.

Un ejemplo claro es el caso MZ, en el cual violaron a una mujer extranjera en la ciudad de Cochabamba, por el hijo de los dueños de la casa que alquilaba. Es el primer caso en Bolivia que llegó a un tribunal extranjero, apelando a muchas normas jurídicas en una sola instancia.
La sentencia al Estado boliviano creó mucha polémica sobre las pocas políticas públicas que tiene Bolivia para las mujeres. A lo que se llegó en el caso es a la “jurisprudencia” para que Bolivia tenga el deber de crear políticas públicas sólidas y servibles para las mujeres, empezando desde la educación que se brinda en los colegios hasta la asistencia legal, según documentación de la Oficina Jurídica Para la Mujer (OJM). El caso puede abrirse cualquier momento para evaluar la evolución de dichas políticas efectivas para la mujer.

Según el coordinador de la OJM, Ernesto Guevara informó que: “La mujer que sufre de violencia, entra primero a una consulta colectiva contando su situación, que la mayoría de las veces tiene que ver con violencia de cualquier tipo, para que de acuerdo a la situación específica, la mujer tome una decisión de iniciar o no el proceso judicial hasta llegar a la sentencia”. Cuando el tipo de violencia es de carácter sexual se realiza una consulta privada con asistencia psicológica y la iniciación inmediata del caso, sustentó Guevara.

Violencia y machismo

El machismo constituye una cultura mundial que trasciende las mismas culturas locales. Una de las manifestaciones más fuertes del machismo es la violencia. “La forma más explicita del machismo es la violencia contra las mujeres, que se comete a través del abuso de la fuerza que impone y somete el hombre con violencia física, psicológica, sexual, intrafamiliar, económica, sólo por nombrar algunas”, afirmó la Oficial Nacional de Género y Educación UNFPA (Fondo de población de las Naciones Unidas), Mónica Yaksic.

Pareciera que los roles ya están marcados, los hombres se diferencian de las mujeres por las funciones que desempeñan en la sociedad. El papel del “macho” es interpretado por el hombre, que se refleja en las conductas violentas manifestadas en formas de misoginia y hasta el desprecio de lo femenino, señaló Yaksic.

La violencia y el machismo tienen una correspondencia indudable. “El machismo y la violencia”, afirmó Yaksic, “tienen una relación evidente, al considerar la superioridad de lo masculino, de los hombres y de lo macho; posterga, denigra, menosprecia, invisibliza, atropella y decide por las mujeres hasta cobrar en algunos casos la vida de las mujeres, el feminicidio”.
El machismo se ve reflejado no sólo en la individualidad del hombre, sino también, en algunas instituciones que se apropiaron de la cultura machista para inmiscuirse en el cuerpo de las mujeres, en las decisiones de ellas y hasta en el accionar dentro de la sociedad.

Alcohol y violencia

La cultura alcohólica en nuestro país es un problema que va más allá de cualquier límite. El alcohol en Bolivia actúa como un elemento socializador por excelencia y muchas veces como la falsa excusa de actitudes violentas.
Si bien el alcohol, en muchos de los casos, actúa como protagonista principal en situaciones de violencia, no siempre es el único, ni el factor más importante que provoca accionar de manera violenta.

Este fue el caso de María, quién en la final de una calle transitada, sufrió de agresión por parte de su “marido” que se encontraba en estado de ebriedad. La problemática surge cuando el tomar y encontrarse en un estado “alcoholizado” es la justificación perfecta para actuar con violencia.
“Sólo cuando toma me pega, como si se convertiría en otro, sino es bien bueno con mis hijos”, sollozaba María tras huir de los golpes del hombre.

De 35 casos denunciados de violencia, 30 son por causa de que el agresor se encontraba en estado alcoholizado, según nos informa Álvaro Gonzáles, miembro de la Policía.
Si bien el alcohol es un detonante, muchas veces se lo utiliza como la razón de la violencia o peor aún, la víctima justifica el papel del agresor debido a su estado de ebriedad.

Denunciar en Bolivia

En el tema de violencia contra la mujer, no se puede cuantificar o tener datos precisos debido a que existen distintas clases de violencia. La mayoría de las veces las mujeres no denuncian por varios elementos que determinan tomar esa decisión.

“Existen muchos factores como la vergüenza o porque simplemente creen que es natural que sus maridos ejerzan poder sobre ellas”, aseguró Yaksic, “el proceso de denunciar en nuestro país lleva un carga emocional grandísima, ya que si bien denunciar un caso de violencia es un tema muy complejo, contar a distintas personas una y otra vez lo hace más difícil aún”. Es decir, cuando una mujer decide denunciar, primero se declara ante un abogado, después se repite la declaración ante el médico forense y así sucesivamente haciendo que la mujer sufra varias victimizaciones. Yaksic afirmó: “Es evidente que este proceso tienen que cambiar, para que las mujeres no sufran al denunciar también”.

De cada 10 mujeres, 7 sufren de violencia en cualquier momento de su ciclo de vida, según datos del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades (VIO), y de 1200 casos denunciados en La Oficina Jurídica Para la Mujer, sólo del 5 al 10% llegan a sentencia, ni siquiera siempre a favor de la víctima, según Ernesto Guevara.

María es una mujer más que evita el proceso de denunciar por varios factores que la llevan a decir: “No lo puedo denunciar señorita, es papá de mis hijos, yo no trabajo, se va a enojar peor”.

Las denuncias representan un miedo colectivo, muchas mujeres no lo hacen por vergüenza, temor o desgaste emocional. Las cifras de denuncias carecen de precisión y esto no permite mostrar la magnitud del problema. María, así como muchas otras mujeres, prefirieren no denunciar y seguir soportando y cargando con la violencia.







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