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Escuela de Comunicación Social, Universidad Arturo Michelena
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28 ene. 2010 at 4:02pm

Línea editorial de Telesur responde a intereses de Estados accionistas

Autor: José Miguel Casado
(Resumen de Trabajo especial de Grado)

Los medios de comunicación se han convertido en fuerzas de enorme influencia por el impacto que tienen en la opinión pública, y la capacidad de imponer criterios ideológicos de manera abierta o solapada. La televisión es el más poderoso de los medios de comunicación, y lastimosamente, los grandes intereses privados y estatales se han apertrechado en ésta para difundir y promover los consensos que mejor sirven a los diversos propósitos que consideran pertinentes, en detrimento generalmente de la ética periodística.
Latinoamérica es un continente que atraviesa un momento de profunda parcialización política, como producto de un resurgir de la izquierda ocasionado por las enormes asimetrías sociales que generó la aplicación de las políticas neo-liberales. En este contexto, los medios del capital privado y los medios públicos de aquellos países donde la izquierda logró llegar al poder, se han lanzado a una guerra de posición en la que el verdadero perdedor es el periodismo, el cual resulta deformado y desnaturalizado en el camino.
Este enfrentamiento toma magnitudes globales con el nacimiento de TeleSur, canal de televisión regional creado por los gobiernos de Venezuela, Argentina, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Cuba. Se hace pertinente analizar cómo el ejercicio de la comunicación, supeditada a la parcialización política y a los intereses del poder constituido, afecta la naturaleza del ejercicio del periodismo. Este análisis puede servir de herramienta para las generaciones sucesivas de comunicadores sociales, quienes seguramente tendrán que actuar de manera precisa en defensa de la profesión, menoscabada por la influencia de los grandes intereses.
Toda vez que se diagnosticó la programación de TeleSur, se identificaron elementos de los intereses de los Estados accionistas en la línea editorial, se analizó la misma en función de dichos intereses y se determinó que la línea editorial de TeleSur sí responde a los intereses de sus Estados accionistas, y se puede afirmar que los objetivos de la investigación han sido logrados.
. La presente investigación arrojó como conclusión que la línea editorial de TeleSur consiste en la defensa, abierta o sesgada, de los planteamientos político-ideológicos de los gobiernos que administran los Estados accionistas y la censura o invisibilización de contenidos contrarios a dichos intereses.

Se considera que estos resultados pueden asistir a las futuras generaciones de periodistas para que los orientes a precisar las causas de un fenómeno que amenaza con desnaturalizar la profesión: la supeditación del periodismo a intereses particulares. Un problema de escala planetaria, ante el que el presente estudio no es más que un humilde aporte.
Lastimosamente, el advenimiento de los mass media despertó en muchos la avidez de poseer plataformas mediáticas para la defensa de intereses particulares, ya sean políticos, económicos, religiosos o de cualquier tipo. Los periodistas, y el periodismo en sí mismo, quedaron presos en medio de ese fenómeno, incapaces de poder hacer frente a los grandes poderes que se apoderaron de la comunicación social masiva.
Estudios como este, solo intentan arrojar un poco de luz sobre aquél extravío, para hacer un humilde aporte en lo que podría denominarse el retorno del periodismo a la razón de ser y principios primigenios. Una misión que no se logrará de manera fácil ni en un corto tiempo, pero que debe ser asumida por quienes se mantienen fieles a los códigos originarios del periodismo.
Un difícil obstáculo es que los medios educan, y los futuros periodistas están siendo bombardeados con la noción de que un comunicador social puede abanderarse políticamente, ser u héroe, ser el protagonista de los hechos, y no el medio entre los hechos y la sociedad. O peor aún, están siendo invadidos por el pesimismo de que la profesión periodística mutó en otra cosa, una versión más gris, menos romántica, más pragmática; que simplemente así es como es, y lo que dice el dueño o dueños de los medios es lo que hay que decir. Tal vez la presente investigación, y muchas otras, de aquellos quienes comparten la angustia de la deformación del periodismo, puedan convertirse en aliento para las nuevas generaciones.
Es muy peligroso tomar por sentado la profesión periodística. Es necesario cuestionarla y hacer aportes constantemente. Por ende, los trabajos de investigación no deben ser realizados por cumplir con una formalidad académica, sino que deben ser una vocación para toda la vida. Quizá con mayores recursos y sin la compulsión del tiempo, se pudieran obtener resultados más profundos y de mayor alcance.
El periodismo es una profesión que está muy cercana a las contingencias humanas, y por ende siempre debe ser tema de debate, estudio e investigación. Es una profesión sensible, detestada por muchos, una profesión que debe ser defendida, más allá de los colores políticos. Siempre habrá alguien queriendo ocultar la verdad, y por lo general será el poderoso, el poder y la verdad rara vez se llevan bien, porque para dominar hay que mentir, obviamente.
Pero además, hay que cuidar la profesión de aquellos que siendo periodistas le hacen daño, aquellos que de manera consciente o en medio de vorágines olvidan sus códigos de ética y se lanzan a aventuras desmesuradas, o simplemente tuercen el camino un poco más cada vez, sutil y mortalmente. No sólo los grandes intereses amenazan con desfigurar el periodismo, sino aquellos que sucumben a sus luces incandescentes. A veces es imposible nadar contra tan feroz corriente, pero siempre se podrá hacer algo al respecto.
Siempre es fácil excusarse para hacer lo indebido y difícil hallar la fuerza para hacer lo correcto. Las soluciones para la actual crisis ética del periodismo permanecen latentes dentro de los que ejercen la comunicación social por verdadera vocación social. El camino tal vez sea confuso y lleno de obstáculos, quizá no se pueda tener nunca un mundo donde los periodistas digan únicamente lo que su moral y ética les dicten, pero bien vale la pena ganarle terreno a la deformación de la profesión, palmo a palmo, centímetro a centímetro.


Etiquetas: Telesur, medios, línea editorial, política.
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