Yasuní: diversidad perenne - UPIU.com
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
    




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Escuela de Comunicación, Universidad del Azuay
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4 feb. 2010 at 9:30am

Yasuní: diversidad perenne

Río Tiputini, Parque Nacional Yasuní
Río Tiputini, Parque Nacional Yasuní
Un Caiman Negro (Melanosuchus niger), mientras descansa en las aguas del río Tiputini.
Una rana colosal y muy llamativa, brinda una idea de las diversas formas y colores de los anfibios del parque.
Una madre y su cría de Mono Araña (Ateles belzebuth) tomando el sol de la mañana.
Publicado por Juan Manuel Aguilar. Fotografías y texto.
Estudiante del 8º ciclo de la escuela de Biología, Ecología y Gestión. Universidad del Azuay

El Parque Nacional Yasuní, es uno de los paisajes más biodiversos del planeta, y hogar de una de las últimas etnias que se mantienen aisladas en el Ecuador; los Waorani, que polémicamente han defendido su territorio a través de su historia; recónditamente este bosque ancestral está asentado sobre una de las más grandes reservas de petróleo ecuatoriano, el bloque Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT).
Esta área tan rica en todo sentido, es uno de los Refugios de Vida del Pleistoceno, que son lugares que resistieron los cambios climáticos de épocas pasadas, perdurando como islas de vegetación que sirvieron de refugio para especies de flora y fauna, que luego colonizarían, en el caso del Yasuní, toda la amazonia. Esta cualidad, junto con su altísima diversidad, catalogan a este Parque Nacional como un punto caliente para la conservación de la naturaleza; estas mismas cualidades contribuyeron a que en 1979 se declararan: Parque Nacional, las 982.000 hectáreas de este bosque; que la UNESCO incluiría en 1989 como Reserva Mundial de Biósfera; para luego declarar, en 1999 una parte del Yasuní como Zona Intangible, en la que ningún tipo de actividad extractiva tendría lugar, debido a su valor ambiental.
Mi experiencia en Yasuní: En noviembre del 2009, tuve la oportunidad de conocer esta zona de Bosque Húmedo Tropical, ubicada en las provincias de Pastaza y Napo, adentrándome en la selva por el rio Tiputini; donde alegría y asombro dibujaron mi rostro; durante mi visita los paisajes no dejaron de sorprenderme, ya que el bosque no es para nada homogéneo, y cada paso deletrea diversidad.
El Yasuní alberga una comunidad de vegetal considerada la más diversa del mundo, 2.270 especies de árboles y arbustos han sido descritas en él. Estos bosques, albergan 593 especies de aves, el 40% de todas las especies de mamíferos amazónicos, 150 especies de anfibios, 121 reptiles, 382 especies de peces y más de 100.000 especies de insectos por hectárea; estos valores aproximados solo pueden comprenderse al caminar debajo del dosel y constatar lo que posiblemente es la zona más biodiversa del planeta.

Además es el hogar de dos grupos indígenas aislados voluntariamente: los Tagaeri y los Taromenane, de la etnia Waorani.
Mi estadía fue, aparte de maravillosa muy educativa, como estudiante de Biología me emociona la naturaleza y los eventos que ocurren en ella, siendo el Yasuní una experiencia autoritaria para comprender la armonía de la vida; las plantas con los diversos usos que se les han sabido encontrar están esparcidas por la selva, como un jardín que sustenta la existencia de los Waorani, personajes cuyos ojos denotan sabiduría y paz, sus orejas perforadas con expansiones enormes y su ancestral etilo de vida, nos cuentan un poco sobre su cultura y vínculo con su selva.
Durante mis caminatas a través de este territorio fui espectador de la mencionada diversidad; me parecía que el Yasuní deseaba ostentar su riqueza. Pude observar los monos, diferentes especies que durante sus rutinarias actividades me dejaron fotografiarlos, entre estos una mona Araña, con la que compartí un instante de confusión y análisis reciproco, mientras nos observábamos el uno al otro, cuando me di cuenta que alimentaba a su cría, incrementando el encanto del momento.
Estos instantes mágicos se suceden en el tiempo, y entre delfines de río, ranas de variados colores, arañas de formas excéntricas que tejen diseños únicos, aves que tiñen llenando de cantos la selva, insectos, tortugas y caimanes.
El tiempo siempre va a faltar en el Yasuní; lamentablemente, al igual que en otros ecosistemas, la diversidad biológica esta siendo amenazada, relacionando diferentes actividades e intereses humanos, siendo la colonización y las industrias las más evidentes.
En septiembre del 2007 el Gobierno de la República del Ecuador, presentó ante las Naciones Unidas una iniciativa de conservación, planteando mantener el petróleo del bloque ITT bajo tierra indefinidamente, lo que representa el 20% de las reservas de un país petrolero, con la única condición de que la comunidad internacional asuma y contribuya con por lo menos la mitad de las utilidades que se obtendrían de su explotación, y de esta forma se plantea reducir el calentamiento global e instaurar una nueva lógica económica que contempla la salud ambiental del planeta y los recursos para generaciones futuras.

Esta iniciativa innovadora atrajo la atención de varios gobiernos, que desean contribuir y colaborar con esta estrategia de conservación, que conjuga intereses y necesidades sobre las mesas de diálogo, en donde se espera se tome la decisión más adecuada, para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de el Yasuní.


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