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Alejandra Velasco Cueto
Universidad Mayor de San Simón, comunicación social
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18 abr. 2010 at 7:51am
La sociedad impone nuevos prototipos de belleza ligada a enfermedades psicológicas
“La comida es mala, la comida hace daño”, era lo que repetía para sí misma. Andrea Camacho de 16 años vivió una de las “enfermedades modernas”, denominada anorexia nerviosa por más de dos años.
Al hablar sobre este tema, el psicólogo Juan Carlos Bravo explica que,”esta enfermedad está ligada a la baja autoestima que produce falta de personalidad, el tratar de ser aceptados por los demás; y los jóvenes que son más sensibles, si se sienten rechazados por el grupo creen que algo está mal en ellos y buscan cualquier medio, no importa cual sea para llegar a formar parte”.
Presión social
Actualmente se están presentando más casos de esta enfermedad que contradictoriamente la misma sociedad implantó con el tema de la delgadez en las mujeres y reforzada con los medios de comunicación como revistas, televisión, etc.
Lamentablemente quienes son más persuasivos en este tema son los adolescentes, quienes creen que si no visten a la moda o se ven a la moda; es decir esbeltos no serán aceptados por nuestra sociedad.
Papel de los padres
“Yo pensé que simplemente era una cuestión de querer cuidar su figura, verse bien como todos, pero después de unos meses noté que su dieta era más estricta prácticamente no comía nada, estaba obsesionada con los alimentos, adelgazaba que daba miedo y yo no sabía que hacer para que parara”, comenta la madre de Andrea.
Ser parte del grupo
La falta de personalidad y dificultad en las relaciones interpersonales conllevan en los jóvenes a tratar de formar parte de un grupo determinado que cubra sus expectativas, para así sentirse seguros.
Pero al buscar esta aceptación no se dan cuenta que muchas veces ponen en riesgo su propia vida, como Carla Romero que al igual que Andrea puso en riesgo salud quien comenta que “más por sentirse bien yo, lo hacía por agradar a mi entorno, a mis amigos, a mi novio que al verme cada vez más delgada decían que me veía mucho mejor que antes, que era mas gordita”.
Expertos
“La anorexia nerviosa lleva a un estado de inanición provocada por la privación o insuficiencia en la ingesta de alimentos y enflaquecimiento extremo debido a la enfermedad, perdiéndose de un 15 a un 60 % del peso corporal ideal de cada persona. La mitad de estos pacientes reducen el peso restringiendo severamente su ingesta alimentaria; esto se conoce como anorexia restrictiva. La otra mitad de los pacientes anoréxicos mantienen la inanición mediante la purgación, lo que se conoce como anorexia purgativa”, explicó el doctor Henry Palacios, cuando se le consultó sobre las consecuencias de esta enfermedad.
De acuerdo con las estadísticas de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” realizadas en las principales ciudades de Bolivia, 4 de cada 100 adolescentes, de las ciudades de La Paz, Santa Cruz y Tarija, presenta algún trastorno de la conducta alimentaria. El porcentaje de (4.4 %) se consideraría alto, aun si es comparado con la de otros países desarrollados como EEUU o España, 6.8 % y 8 %.
Tras pasar por toda esta experiencia, Andrea asegura saber qué es lo que quiere para ella y que nada ni nadie es tan importante como para poner en riesgo su vida. Añade que actualmente lo que se repite a diario es “la comida es vital”.
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Al hablar sobre este tema, el psicólogo Juan Carlos Bravo explica que,”esta enfermedad está ligada a la baja autoestima que produce falta de personalidad, el tratar de ser aceptados por los demás; y los jóvenes que son más sensibles, si se sienten rechazados por el grupo creen que algo está mal en ellos y buscan cualquier medio, no importa cual sea para llegar a formar parte”.
Presión social
Actualmente se están presentando más casos de esta enfermedad que contradictoriamente la misma sociedad implantó con el tema de la delgadez en las mujeres y reforzada con los medios de comunicación como revistas, televisión, etc.
Lamentablemente quienes son más persuasivos en este tema son los adolescentes, quienes creen que si no visten a la moda o se ven a la moda; es decir esbeltos no serán aceptados por nuestra sociedad.
Papel de los padres
“Yo pensé que simplemente era una cuestión de querer cuidar su figura, verse bien como todos, pero después de unos meses noté que su dieta era más estricta prácticamente no comía nada, estaba obsesionada con los alimentos, adelgazaba que daba miedo y yo no sabía que hacer para que parara”, comenta la madre de Andrea.
Ser parte del grupo
La falta de personalidad y dificultad en las relaciones interpersonales conllevan en los jóvenes a tratar de formar parte de un grupo determinado que cubra sus expectativas, para así sentirse seguros.
Pero al buscar esta aceptación no se dan cuenta que muchas veces ponen en riesgo su propia vida, como Carla Romero que al igual que Andrea puso en riesgo salud quien comenta que “más por sentirse bien yo, lo hacía por agradar a mi entorno, a mis amigos, a mi novio que al verme cada vez más delgada decían que me veía mucho mejor que antes, que era mas gordita”.
Expertos
“La anorexia nerviosa lleva a un estado de inanición provocada por la privación o insuficiencia en la ingesta de alimentos y enflaquecimiento extremo debido a la enfermedad, perdiéndose de un 15 a un 60 % del peso corporal ideal de cada persona. La mitad de estos pacientes reducen el peso restringiendo severamente su ingesta alimentaria; esto se conoce como anorexia restrictiva. La otra mitad de los pacientes anoréxicos mantienen la inanición mediante la purgación, lo que se conoce como anorexia purgativa”, explicó el doctor Henry Palacios, cuando se le consultó sobre las consecuencias de esta enfermedad.
De acuerdo con las estadísticas de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” realizadas en las principales ciudades de Bolivia, 4 de cada 100 adolescentes, de las ciudades de La Paz, Santa Cruz y Tarija, presenta algún trastorno de la conducta alimentaria. El porcentaje de (4.4 %) se consideraría alto, aun si es comparado con la de otros países desarrollados como EEUU o España, 6.8 % y 8 %.
Tras pasar por toda esta experiencia, Andrea asegura saber qué es lo que quiere para ella y que nada ni nadie es tan importante como para poner en riesgo su vida. Añade que actualmente lo que se repite a diario es “la comida es vital”.
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