24 jun. 2010 at 5:27pm
El Hombre Árbol
Por Luciana Lamoglia
Aquellos de nosotros que gozamos de una aceptable salud nos hemos planteado alguna vez cómo haríamos para seguir adelante si una tragedia nos privara de la vista, el oído o el habla. Cómo reaccionaríamos ante nosotros mismos si un accidente nos mutilara piernas o brazos; o nos dejara postrados de por vida, imposibilitados mental o físicamente para desenvolvernos en el mundo como estamos acostumbrados a hacerlo. Y la respuesta muchas veces es “no se, pero frente a tanto dolor, no estoy seguro si podría sobreponerme a un obstáculo semejante”.
Imaginen la situación de alguien que, siendo adolescente, tiene un accidente doméstico que le provoca cortes en las rodillas y, a partir de eso, su piel comienza a cubrirse de verrugas al punto de que a los 35 no puede mover sus extremidades ni desplazarse por sí mismo. Sus brazos y piernas están cubiertos de jirones de piel verrugosa que hacen imposible identificar manos o pies a la vista, y mucho menos le permite a él utilizarlos como tales.
Dede es indonesio, oriundo de la ciudad de Tanjung Jaya, a 150 km. al sur de Yakarta. Pescador de oficio, hace unos años perdió su trabajo como consecuencia de su extraña dolencia.
Impedido para sostener económicamente a su familia, es abandonado por su esposa quien lo deja a cargo de sus dos hijos, hoy adolescentes. Es tal su desesperación que, en la necesidad de procurarles sustento, Dede llega a unirse a una especie de circo donde es exhibido como fenómeno bajo el mote promocional de “Hombre Árbol”.
Sin embargo, el tormento de Dede y su familia podría comenzar a aliviarse.
Hoy, y como consecuencia del documental sobre su vida que emitiera Discovery Channel recientemente, Dede es el foco de las investigaciones de un reconocido dermatólogo estadounidense, el Dr. Anthony Gaspari.
Gaspari, quien es el Responsable del Departamento de Dermatología de la Universidad de Maryland, y a su vez Jefe del Laboratorio de Inmunopatologías Cutáneas del Centro Médico de la Universidad, veía televisión en su casa cuando el Discovery Channel transmitía el informe sobre la condición de Dede y automáticamente se interesó por el caso. Viajó a Indonesia y, luego de reunirse y presentarse con Dede, comenzó a interiorizarse al respecto de su condición.
Un futuro diferente
Con el consentimiento del paciente, el Dr. Gaspari tomó muestras de sangre y, con la colaboración de un nutrido equipo de médicos indonesios, enviaron las muestras al laboratorio y realizaron todas las pruebas pertinentes, de modo de comenzar a acercarse a un diagnostico. En principio los análisis dieron positivo para el Virus del Papiloma Humano (HPV), una enfermedad relativamente común que se contagia por transmisión sexual y por el contacto piel a piel.
Pero, sin embargo, al seguir ahondando en los testeos, descubrieron que ésta no era la causa sino la consecuencia. Dede padece de un extraño defecto genético en su sistema inmunológico que imposibilita a su organismo a defenderse del virus HPV.
Por esa razón, desde el momento en que, a raíz de los cortes en las rodillas Dede queda expuesto a contraer el virus, las verrugas proliferan por toda la superficie de su cuerpo a un ritmo vertiginoso. Mientras el común de las personas que se contagian de HPV pueden no manifestarlo o bien presentan algunas verrugas aisladas, mayormente en las zonas genitales, y las controlan mediante criogenización o cauterización, Dede se encuentra indefenso ante la proliferación del síntoma, por lo que su cuerpo está recubierto de ellas y siguen avanzando.
Como consecuencia de haber determinado finalmente que el problema de fondo en el caso de Dede sería esta extrañísima deficiencia en su sistema inmunológico (es el único caso del que se tenga conocimiento en el mundo), el Dr. Gaspari y el equipo con el que trabaja han programado un tratamiento que complementa cirugías estéticas más dosis diarias de una forma sintética de vitamina A que paraliza el crecimiento de verrugas en casos graves de HPV.
Recuperar lo perdido
El pronóstico es más que alentador para Dede. Los médicos afirman que en seis meses de tratamiento estará en condiciones de usar sus manos y paulatinamente irá recuperando el uso de sus pies. Si bien nunca volverá a verse como antes de contraer el HPV, sí podrá llevar adelante un día a día más normal.
Quizás, con el tiempo, hasta pueda volver a ganarse la vida pescando, como cuando el gran obstáculo de su enfermedad aún no se había presentado en su camino.
Si algo podemos imaginar es que, cuando salga con su barca a internarse en el río, sus instrumentos de trabajo y el reflejo en el agua serán valorados por Dede como nunca antes.
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Aquellos de nosotros que gozamos de una aceptable salud nos hemos planteado alguna vez cómo haríamos para seguir adelante si una tragedia nos privara de la vista, el oído o el habla. Cómo reaccionaríamos ante nosotros mismos si un accidente nos mutilara piernas o brazos; o nos dejara postrados de por vida, imposibilitados mental o físicamente para desenvolvernos en el mundo como estamos acostumbrados a hacerlo. Y la respuesta muchas veces es “no se, pero frente a tanto dolor, no estoy seguro si podría sobreponerme a un obstáculo semejante”.
Imaginen la situación de alguien que, siendo adolescente, tiene un accidente doméstico que le provoca cortes en las rodillas y, a partir de eso, su piel comienza a cubrirse de verrugas al punto de que a los 35 no puede mover sus extremidades ni desplazarse por sí mismo. Sus brazos y piernas están cubiertos de jirones de piel verrugosa que hacen imposible identificar manos o pies a la vista, y mucho menos le permite a él utilizarlos como tales.
Dede es indonesio, oriundo de la ciudad de Tanjung Jaya, a 150 km. al sur de Yakarta. Pescador de oficio, hace unos años perdió su trabajo como consecuencia de su extraña dolencia.
Impedido para sostener económicamente a su familia, es abandonado por su esposa quien lo deja a cargo de sus dos hijos, hoy adolescentes. Es tal su desesperación que, en la necesidad de procurarles sustento, Dede llega a unirse a una especie de circo donde es exhibido como fenómeno bajo el mote promocional de “Hombre Árbol”.
Sin embargo, el tormento de Dede y su familia podría comenzar a aliviarse.
Hoy, y como consecuencia del documental sobre su vida que emitiera Discovery Channel recientemente, Dede es el foco de las investigaciones de un reconocido dermatólogo estadounidense, el Dr. Anthony Gaspari.
Gaspari, quien es el Responsable del Departamento de Dermatología de la Universidad de Maryland, y a su vez Jefe del Laboratorio de Inmunopatologías Cutáneas del Centro Médico de la Universidad, veía televisión en su casa cuando el Discovery Channel transmitía el informe sobre la condición de Dede y automáticamente se interesó por el caso. Viajó a Indonesia y, luego de reunirse y presentarse con Dede, comenzó a interiorizarse al respecto de su condición.
Un futuro diferente
Con el consentimiento del paciente, el Dr. Gaspari tomó muestras de sangre y, con la colaboración de un nutrido equipo de médicos indonesios, enviaron las muestras al laboratorio y realizaron todas las pruebas pertinentes, de modo de comenzar a acercarse a un diagnostico. En principio los análisis dieron positivo para el Virus del Papiloma Humano (HPV), una enfermedad relativamente común que se contagia por transmisión sexual y por el contacto piel a piel.
Pero, sin embargo, al seguir ahondando en los testeos, descubrieron que ésta no era la causa sino la consecuencia. Dede padece de un extraño defecto genético en su sistema inmunológico que imposibilita a su organismo a defenderse del virus HPV.
Por esa razón, desde el momento en que, a raíz de los cortes en las rodillas Dede queda expuesto a contraer el virus, las verrugas proliferan por toda la superficie de su cuerpo a un ritmo vertiginoso. Mientras el común de las personas que se contagian de HPV pueden no manifestarlo o bien presentan algunas verrugas aisladas, mayormente en las zonas genitales, y las controlan mediante criogenización o cauterización, Dede se encuentra indefenso ante la proliferación del síntoma, por lo que su cuerpo está recubierto de ellas y siguen avanzando.
Como consecuencia de haber determinado finalmente que el problema de fondo en el caso de Dede sería esta extrañísima deficiencia en su sistema inmunológico (es el único caso del que se tenga conocimiento en el mundo), el Dr. Gaspari y el equipo con el que trabaja han programado un tratamiento que complementa cirugías estéticas más dosis diarias de una forma sintética de vitamina A que paraliza el crecimiento de verrugas en casos graves de HPV.
Recuperar lo perdido
El pronóstico es más que alentador para Dede. Los médicos afirman que en seis meses de tratamiento estará en condiciones de usar sus manos y paulatinamente irá recuperando el uso de sus pies. Si bien nunca volverá a verse como antes de contraer el HPV, sí podrá llevar adelante un día a día más normal.
Quizás, con el tiempo, hasta pueda volver a ganarse la vida pescando, como cuando el gran obstáculo de su enfermedad aún no se había presentado en su camino.
Si algo podemos imaginar es que, cuando salga con su barca a internarse en el río, sus instrumentos de trabajo y el reflejo en el agua serán valorados por Dede como nunca antes.
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