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Comunicación Social - Periodismo, Universidad Católica Popular del Risaralda
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21 jul. 2010 at 8:58pm
La Ciudad Perdida que vive solo en la memoria de pocos: Casa Bolivariana Santa Rosa de Cabal. Historias perdidas, parte 2.
Por: María de los Ángeles Gómez, Jessica Montoya, Julieth Posada, Ángela Rave y Marcela Troya.
Con una fachada un poco deteriorada por los años, de color blanco, sus puertas terracota y grabados coloniales, abiertas a toda la comunidad y de las que se percibe un callejón con la luz turbia del cual sobresalen fotografías de Bolívar, de su familia y de otros personajes importantes de la época de la Colonia, “La Casa Bolivariana es uno de los lugares más significativos y debería ser Patrimonio Cultural, ya que en Colombia sólo hay dos sedes bolivarianas, la primera en Bogotá y la otra acá”, dice Fernando Buitrago, presidente de la sociedad Bolivariana, quien con gran entusiasmo comentó que desde un principio promovió esta ideología con sus conocimientos y vocería.
Más adelante una sensación de cultura, música y café se apropia de quienes la visitan, en el pasillo que pareciera convertirse en un túnel de historia se encuentra el escudo en bronce de la sociedad Bolivariana, el cual tiene plasmado el nombre de todos los miembros de ésta, “fue un homenaje a la Sociedad Bolivariana en su décimo aniversario” aclara Buitrago.
El cuadro de Simón Bolívar en su caballo, invita a iniciar un nuevo recorrido hacia el segundo piso, donde se encuentran unas escaleras con marcas de antigüedad ya marchitas por el tiempo, escalones en madera que emiten continuas melodías al pisarlos y que transportan la maginación hacia los años de la colonia, en la segunda planta se encuentran las habitaciones utilizadas por los jóvenes encargados del Café- bar Próceres, del cual sale uno de los recursos para sostenerla.
Otro miembro de la casa, es el cine club ubicado al lado del Café, el cual es otra de las entradas económicas para esta reliquia histórica. Las otras dos habitaciones superiores de la casa son destinadas a la administración bolivariana, comprendida en una oficina y la sala de juntas en donde se reúnen los miembros de esta tradicional Sociedad.
Uno de los principales fundadores de la Sociedad Bolivariana, Fernando Buitrago, quien demás fue el promotor en 1988 de que existiera una estatua de Bolívar en Santa Rosa de Cabal, fomentó con gran ánimo que ha buscado que el municipio resalte dentro de la historia cultural del país; mirando hacia el cielo y lanzando un suspiro al encontrarse de nuevo con la estatua del libertador, ubicada en el parque central del municipio, comentó en cómo poco a poco los Santarrosanos han ido olvidando lo que sus antepasados hicieron para lograr la libertad de la gran Colombia y todo lo que él y los 14 fundadores de esta sociedad han hecho para recuperar un pasado que no volverá pero que se mantiene presente en cada una de las casas, calles y rincones del pueblo.
Esta casa fue construida en el año de 1920 y fue una de las primeras casas que rodearon el parque central, sin embargo esta sociedad se dio en 1989, volver a la sociedad un pasado perdido en las palabras y fotografías sueltas de un Bolívar que cada vez es mas transparente en la historia del país.
La Sociedad Bolivariana tuvo lugar importante en el municipio en 1999, cuando se dio el terremoto en el eje cafetero, e intervino uno de los fundadores Ramón Ortega, quien con ayuda del Forec (Fondo para la reconstrucción y desarrollo social del Eje Cafetero) recaudaron cerca de 110 millones de pesos y compraron la casa que actualmente es la segunda sede nacional de la sociedad Bolivariana, ésta se convirtió en el sitio donde la historia dejó de ser palabras sueltas y se transformó en banderas de países hermanos, cuadros del libertador y un pasado que ya no se pierde en las fechas sino que se apropia del presente.
Sin embargo para muchos, ésta se traduce en un fantasma histórico, pues ni los mismos oriundos de Santa Rosa conocen sobre esta casa, en la que se refugia el dinamismo del Bolívar y la que contiene vida por sí sola. “No sé dónde queda, sólo sé que existe la Sociedad Bolivariana”, comenta con gran apatía Alberto Fernández, un oriundo del municipio, que a pesar de laborar a dos cuadras de la casa Bolivariana, desconoce el significado cultural e histórico que tiene ésta.
“¿La Casa Bolivariana?, yo no se, solo se que en esa casa es donde queda el bar Próceres y allá hay muchas fotos de Bolívar, pero no sabía que era la Casa Bolivariana”, afirma entre risas Manuel González, cliente del Café-bar. La casa tiene una antigüedad de 100 años aproxima damente, y antes de ser la segunda Sede Nacional de la Sociedad Bolivariana tenía el doble de espacio está destinada al uso domiciliario, pero en la actualidad y desde hace 10 años, se ha llenado de historia de Bolívar, ésta en honor a la gran admiración que los integrantes de la Sociedad Bolivariana tienen hacia el libertador y quienes quieren mantener su inmortalidad por medio de los estudios de su historia.
Esta casa se ha convertido en la portadora de un pasado que muchos han olvidado, que pocos han luchado y que miles han aprovechado. Se pierde cada día un túnel de historia, de tiempo y de recuerdos.
Melodías con sabor a esperanza de nuestros antepasados, paredes llenas de cuadros que nos remontan a la lucha, a fuerza de independencia, el misterio de los tiempos de colonia, una casa que nos devuelve lo que no se fue pero que al pasar del tiempo dejamos perder.
Etiquetas: Bicentenario, independencia de colombia, crónica, Santa Rosa de Cabal, Casa bolivariana
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Con una fachada un poco deteriorada por los años, de color blanco, sus puertas terracota y grabados coloniales, abiertas a toda la comunidad y de las que se percibe un callejón con la luz turbia del cual sobresalen fotografías de Bolívar, de su familia y de otros personajes importantes de la época de la Colonia, “La Casa Bolivariana es uno de los lugares más significativos y debería ser Patrimonio Cultural, ya que en Colombia sólo hay dos sedes bolivarianas, la primera en Bogotá y la otra acá”, dice Fernando Buitrago, presidente de la sociedad Bolivariana, quien con gran entusiasmo comentó que desde un principio promovió esta ideología con sus conocimientos y vocería.
Más adelante una sensación de cultura, música y café se apropia de quienes la visitan, en el pasillo que pareciera convertirse en un túnel de historia se encuentra el escudo en bronce de la sociedad Bolivariana, el cual tiene plasmado el nombre de todos los miembros de ésta, “fue un homenaje a la Sociedad Bolivariana en su décimo aniversario” aclara Buitrago.
El cuadro de Simón Bolívar en su caballo, invita a iniciar un nuevo recorrido hacia el segundo piso, donde se encuentran unas escaleras con marcas de antigüedad ya marchitas por el tiempo, escalones en madera que emiten continuas melodías al pisarlos y que transportan la maginación hacia los años de la colonia, en la segunda planta se encuentran las habitaciones utilizadas por los jóvenes encargados del Café- bar Próceres, del cual sale uno de los recursos para sostenerla.
Otro miembro de la casa, es el cine club ubicado al lado del Café, el cual es otra de las entradas económicas para esta reliquia histórica. Las otras dos habitaciones superiores de la casa son destinadas a la administración bolivariana, comprendida en una oficina y la sala de juntas en donde se reúnen los miembros de esta tradicional Sociedad.
Uno de los principales fundadores de la Sociedad Bolivariana, Fernando Buitrago, quien demás fue el promotor en 1988 de que existiera una estatua de Bolívar en Santa Rosa de Cabal, fomentó con gran ánimo que ha buscado que el municipio resalte dentro de la historia cultural del país; mirando hacia el cielo y lanzando un suspiro al encontrarse de nuevo con la estatua del libertador, ubicada en el parque central del municipio, comentó en cómo poco a poco los Santarrosanos han ido olvidando lo que sus antepasados hicieron para lograr la libertad de la gran Colombia y todo lo que él y los 14 fundadores de esta sociedad han hecho para recuperar un pasado que no volverá pero que se mantiene presente en cada una de las casas, calles y rincones del pueblo.
Esta casa fue construida en el año de 1920 y fue una de las primeras casas que rodearon el parque central, sin embargo esta sociedad se dio en 1989, volver a la sociedad un pasado perdido en las palabras y fotografías sueltas de un Bolívar que cada vez es mas transparente en la historia del país.
La Sociedad Bolivariana tuvo lugar importante en el municipio en 1999, cuando se dio el terremoto en el eje cafetero, e intervino uno de los fundadores Ramón Ortega, quien con ayuda del Forec (Fondo para la reconstrucción y desarrollo social del Eje Cafetero) recaudaron cerca de 110 millones de pesos y compraron la casa que actualmente es la segunda sede nacional de la sociedad Bolivariana, ésta se convirtió en el sitio donde la historia dejó de ser palabras sueltas y se transformó en banderas de países hermanos, cuadros del libertador y un pasado que ya no se pierde en las fechas sino que se apropia del presente.
Sin embargo para muchos, ésta se traduce en un fantasma histórico, pues ni los mismos oriundos de Santa Rosa conocen sobre esta casa, en la que se refugia el dinamismo del Bolívar y la que contiene vida por sí sola. “No sé dónde queda, sólo sé que existe la Sociedad Bolivariana”, comenta con gran apatía Alberto Fernández, un oriundo del municipio, que a pesar de laborar a dos cuadras de la casa Bolivariana, desconoce el significado cultural e histórico que tiene ésta.
“¿La Casa Bolivariana?, yo no se, solo se que en esa casa es donde queda el bar Próceres y allá hay muchas fotos de Bolívar, pero no sabía que era la Casa Bolivariana”, afirma entre risas Manuel González, cliente del Café-bar. La casa tiene una antigüedad de 100 años aproxima damente, y antes de ser la segunda Sede Nacional de la Sociedad Bolivariana tenía el doble de espacio está destinada al uso domiciliario, pero en la actualidad y desde hace 10 años, se ha llenado de historia de Bolívar, ésta en honor a la gran admiración que los integrantes de la Sociedad Bolivariana tienen hacia el libertador y quienes quieren mantener su inmortalidad por medio de los estudios de su historia.
Esta casa se ha convertido en la portadora de un pasado que muchos han olvidado, que pocos han luchado y que miles han aprovechado. Se pierde cada día un túnel de historia, de tiempo y de recuerdos.
Melodías con sabor a esperanza de nuestros antepasados, paredes llenas de cuadros que nos remontan a la lucha, a fuerza de independencia, el misterio de los tiempos de colonia, una casa que nos devuelve lo que no se fue pero que al pasar del tiempo dejamos perder.
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