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Comunicación Social y Periodismo, Universidad CAECE
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23 ago. 2010 at 5:02pm

“La naturaleza humana hace imposible cualquier intento de paz perpetua”

El General retirado Evaristo De Vergara, ex comandante de los Cascos Azules en Chipre.
El General retirado Evaristo De Vergara, ex comandante de los Cascos Azules en Chipre.
Por José Valenzuela

El General Evergisto de Vergara explica por qué el actual orden internacional es inestable. Además, indica cuáles son los intereses en las misiones y el interés de las potencias, mientras remarca las excepciones por las cuales la ONU autoriza determinados ataques.

El deseo de una paz prolongada es tan antiguo como el origen de las creencias humanas. Para comprobarlo, basta con acudir al típico saludo de las tres principales religiones monoteístas: “La paz esté contigo”, para los cristianos, “Shalom”, según los judíos, y el “Salam aleikum” árabe demuestran esta intención.
En una charla exclusiva, el General Evergisto de Vergara, un oficial que prestó servicio durante siete años para las Fuerzas de la Paz de las Naciones Unidas, más reconocidas como Los Cascos Azules (Blue Helmets, en inglés), agrega que, si bien este deseo está presente, “aún no se pudo lograr porque la conducta humana lo impidió”.
La Carta de la ONU es un tratado constitutivo firmado en 1945, que indica en su primer artículo que el objetivo de estas misiones es “librar a naciones futuras del flagelo de las guerras”, pero, desde el punto de vista del General de Vergara, los países cooperan “conforme al interés que tengan en participar”.
José Valenzuela: -Entonces, ¿cuál es el interés real en toda misión de paz?
Evergisto de Vergara: -Desde el punto de vista de una nación, el interés en toda misión de paz es, en primer lugar, cumplir con los compromisos internacionales que se han contraído al firmar la Carta. A nivel internacional, cuando colapsa el imperio soviético (NdR:a finales de la década del ’80) se produjo un nuevo orden. Y las operaciones de paz contribuyen a que la conformación de ese nuevo orden sea de la manera menos cruenta posible.
Cuando menciona un nuevo orden se refiere a la conformación de un imperio encabezado por Estados Unidos del que duda cuánto tiempo podrá permanecer como centro de poder. Sin embargo, la intervención de las potencias en misiones de paz aún continúa siendo centro de polémicas.
JV: -¿Cuál es el resultado de esta intervención en las misiones?
EV: -El mundo vive en anarquía y estas alineaciones internacionales, que surgen naturalmente, son intentos de que el más poderoso ponga un orden. El resto de los Estados intentan colocarse en un contexto internacional favorable a sus propios intereses.
JV: -¿Qué consecuencias puede traer esto?
EV:-Como esta distribución de poder es desigual, es natural que aquellos que se sientan menos favorecidos pugnen por tener una mejor posición relativa porque eso se refleja en el bienestar de sus habitantes. Luego esto hace que el sistema se torne inestable y que esté en permanente desequilibrio.

Prevención y defensa
Para de Vergara, la Carta de la ONU posee puertas abiertas que evitan un vacío sin salida. De esta manera, el organismo no impide el uso de la fuerza sino que, de acuerdo a los mandatos declarados, la autoriza en ciertos casos. En otras palabras, aunque el ataque preventivo hoy se discute, está amparado por el artículo 51, donde se aclara que éste puede autorizarse si una nación actúa en defensa propia.
JV: ¿Cómo se puede justificar el ataque por defensa propia?
EV: Lamentablemente, aún hoy el uso de la fuerza es una herramienta principal en las relaciones internacionales. Pero, como ocurre todo en la vida desde que el mundo es mundo, el más fuerte puede justificar todo y, aunque la Carta no prohíbe, da lugares a interpretación.
A pesar de esto, reconoce que cualquier acción para la seguridad humana tiene lugar dentro de la institucionalidad, y ésta, a su vez, tiene lugar dentro del Estado. No obstante, “el concepto de Estado como lo conocemos en la actualidad surgió a partir de la paz de Westfalia, hace cuatrocientos años. Es difícil suponer cuánto tiempo puede mantenerse esta forma política, pero no debemos pensar que es la única existente y que así será por los siglos de los siglos”, razona.

El porvenir
Respecto al actual proceso de paz, el General Evergisto de Vergara prevé unos cuantos años de armonía estable, hasta que cambien los centros de poder y deba conformarse un nuevo orden internacional. “La cantidad de operaciones de paz está disminuyendo”, enfatiza y, aunque esto pueda significar que la estabilidad casi se ha logrado, “este esquema puede no satisfacer a muchas naciones que pujarán por colocarse en una mejor situación”.
“Los hombres han inventado muchos sistemas a lo largo de la historia para intentar evitar las guerras y han apelado casi siempre al recurso jurídico”, explica de Vergara. De hecho, remarca que la humanidad impuso reglas de combate cuando notó que la guerra era inevitable y, si bien la preocupación por la paz existe desde que el hombre comenzó a razonar, el ex comandante de los Cascos Azules afirma que “la naturaleza humana hace imposible cualquier intento de paz perpetua”.
JV: -Por lo tanto, ¿considera inalcanzable lograr la paz?
EV: -La paz absoluta sería posible sólo si el ser humano no tuviese ambición, si no tuviese recelo, si no tuviese envidia. Su lucha por el propio interés, su deseo de mejorar el estándar de vida, de imponer su voluntad ante otro, hacen que sea idealista y utópico pensar en la paz.-

Motivos de guerra
De Vergara recorrió diferentes zonas riesgosas como emisario de la ONU. Su primer destino fue Jerusalén, donde en 1984 prestó servicios como observador militar para la ONUVT, organismo encargado de supervisar los pactos de tregua. Además, estuvo presente en la Guerra de Beirut (Líbano), en el conflicto de Los Balcanes y en Chipre, Su estadía en los Balcanes le ayudó a comprender los motivos que llevan al hombre a proclamar la guerra. Según le contó una traductora croata, la lucha en ese lugar del mundo fue “tan encarnizada” porque se sabía que el grupo étnico que triunfase iba a “dirigir a los otros grupos por los próximos cien años”.
El problema de etnias es un inconveniente cultural que proviene, principalmente de las religiones. Según considera necesario de Vergara, para evitar futuros conflictos es necesario impedir que esta problemática sea parte de las sociedades.
Como anécdota, recuerda que durante su estadía en el Líbano, conoció a dos vecinos que durante la noche anterior al inicio de la guerra se habían juntado y conversado y, al día siguiente, uno se levantó y asesinó al otro. “Son cosas que te hacen reflexionar sobre el misterio de la violencia del ser humano”, concluye.

De Malvinas e Ingleses
Cuando en 1982 estalló el conflicto entre ingleses y argentinos por el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Evergisto de Vergara no combatió pero se encontraba cerca, en un cuartel de Río Gallegos.
Quince años después, la ONU lo nombraría comandante de la Fuerza de Paz que se había instalado en Chipre. Allí lo pusieron al frente de un bastión de soldados de diferentes nacionalidades, entre ellos un grupo de argentinos y otro de ingleses. Esto lo convirtió hasta el momento en el primer y único militar de Argentina en tener a su mando a soldados británicos.
De hecho, algunos se habían enfrentado en las islas. Sin embargo, “a veces se hacen amistades entre los que alguna vez se hicieron enemigos. El trato entre ambas nacionalidades era de sumo respeto y hasta existió el caso de dos oficiales que se conocieron durante un almuerzo y entablaron una amistad tan grande, que el inglés invitó al argentino a recorrer Londres con todos los gastos pagos”, recuerda.

Evergisto de Vergara, argentino, 64 años, casado, tiene cuatro hijos. Nació en La Plata y egresó de la Escuela de Guerra. En 1984 fue seleccionado por su desempeño en la escuela para realizar tareas de observación como integrante de las Fuerzas de la Paz de la ONU. En 1985 fue transferido al Líbano, donde fue jefe de patrullas. Desde 1992 a 1995, se instaló en Los Balcanes donde colaboró con el proceso de paz. Allí fue nombrado segundo comandante. En 1997, fue comandante del cuerpo que se había establecido en Chipre. Esta fue su última misión que concluyó en el año 2000.
En 2003 se retiró de la actividad militar y desde entonces está ligado a la docencia universitaria donde enseña materias relacionadas a la estrategia militar.


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