1 sep. 2010 at 11:15am
Se fue el Niño más querido de la literatura colombiana
Jairo Aníbal Niño era poeta, dramaturgo y escritor de literatura infantil. Siempre andaba de blanco: traje blanco, camisa blanca, zapatos y sombrero blancos. Hasta su bigote bonachón que le daba un aire de papá Noel era blanco. Y de ese color han quedado las páginas que le faltaron por escribir, pues falleció a los 69 años en la madrugada de un lunes, tras librar una tremenda batalla contra un cáncer de próstata. El escritor ingresó de urgencia el viernes 27 de agosto al Hospital San Ignacio en Bogotá, pero los esfuerzos de los médicos dieron pocos resultados ante lo avanzado de la enfermedad.
El renombrado autor de cuentos como “Poemario de amor para los niños”, “Zoro”, “La alegría del querer” y “Preguntario” nació en 1941 en el municipio de Moniquirá, departamento de Boyacá; de joven desempeñó toda clase de oficios y labores. Fue ayudante de camión, actor de teatro surrealista, aprendiz de mago e incluso marinero.
En su época de estudiante universitario, durante la revolucionaria década del 60, recorrió toda Colombia, lo que después lo llevaría a relatar cómo son los ríos, montañas, mares y bosques de la geografía nacional en sus libros, como es el caso de “De las Caracolí”. Al volver a Bogotá, hizo parte del grupo de pintores conocido como “La Mancha”, además de fundar y dirigir varios grupos de teatro, algunos de ellos perfilados a la dramaturgia infantil.
Fue uno de los escritores más reconocidos, respetados y queridos en el ámbito latinoamericano de la literatura infantil. Contaba que desde muy niño se encontró con los libros, los aviadores y los gitanos. Así aprendió las artes del vuelo y de la imaginación literaria.
Su legado literario consta de más de 40 obras, muchas de ellas dirigidas a sus lectores favoritos: los niños. En alguna ocasión le preguntaron a Jairo Aníbal Niño por qué decidió escribirle a los niños, a lo que respondió: “No lo he hecho intencionalmente, he tenido la fortuna de que un niño abra un libro y diga: ‘Esto es para mí’; es difícil llegarles a los niños, supremamente difícil, uno se juega la vida con un cuento, si alguien pretende engañar a un adulto lo puede hacer, ya sea en la técnica o en lo retorcido del estilo y el lector dice ¡Qué escritor tan bueno, no entendí un carajo, pero qué bueno!, en cambio, un niño encuentra un error, cierra el libro y no lo vuelve a abrir jamás”.
En 1977, ganó el Premio de Literatura infantil “Enka” con su libro “Zoro”, lo que lo puso en el panorama literario latinoamericano de la época. Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, francés alemán, portugués, finlandés, eslovaco, incluso al mandarín. Como conferencista y director de talleres desarrolló su trabajo a lo largo y ancho de Colombia y se presentó en diversos espacios de México, Venezuela, España, Costa Rica, Francia, Uruguay y Argentina, abogando siempre por una literatura fresca y alegre que le llegase a los lectores en inicio. Fue catedrático del área de Literatura de varias universidades, como la Javeriana y la Distrital y director de la Biblioteca Nacional de Colombia.
Rubén Darío Flórez Arcila, profesor del Departamento de Lingüística de la Universidad Nacional de Colombia y miembro del Círculo PEN Colombia (Poetas, Escritores y Narradores), afirma que “Jairo Aníbal Niño ocupa un sitio mayor en la literatura infantil, con sus mundos e historias, logró inventar un sitio de mágica imaginación para los niños colombianos".
Una profunda tristeza invade en estos momentos las letras nacionales a causa de la muerte del poeta. “Con la partida del Jairo Aníbal Niño, la literatura colombiana ha abandonado a los más pequeños, ahora los escritores se dedican más a lo mediático, a los secuestros y los homicidios", concluye el profesor Flórez Arcila con algo de congoja mientras relee en voz baja algunas páginas de “Preguntario”.
Por: Juan Carlos Soto Castillo
Etiquetas: Literatura, Jairo Anibal Niño, Fallecidos
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El renombrado autor de cuentos como “Poemario de amor para los niños”, “Zoro”, “La alegría del querer” y “Preguntario” nació en 1941 en el municipio de Moniquirá, departamento de Boyacá; de joven desempeñó toda clase de oficios y labores. Fue ayudante de camión, actor de teatro surrealista, aprendiz de mago e incluso marinero.
En su época de estudiante universitario, durante la revolucionaria década del 60, recorrió toda Colombia, lo que después lo llevaría a relatar cómo son los ríos, montañas, mares y bosques de la geografía nacional en sus libros, como es el caso de “De las Caracolí”. Al volver a Bogotá, hizo parte del grupo de pintores conocido como “La Mancha”, además de fundar y dirigir varios grupos de teatro, algunos de ellos perfilados a la dramaturgia infantil.
Fue uno de los escritores más reconocidos, respetados y queridos en el ámbito latinoamericano de la literatura infantil. Contaba que desde muy niño se encontró con los libros, los aviadores y los gitanos. Así aprendió las artes del vuelo y de la imaginación literaria.
Su legado literario consta de más de 40 obras, muchas de ellas dirigidas a sus lectores favoritos: los niños. En alguna ocasión le preguntaron a Jairo Aníbal Niño por qué decidió escribirle a los niños, a lo que respondió: “No lo he hecho intencionalmente, he tenido la fortuna de que un niño abra un libro y diga: ‘Esto es para mí’; es difícil llegarles a los niños, supremamente difícil, uno se juega la vida con un cuento, si alguien pretende engañar a un adulto lo puede hacer, ya sea en la técnica o en lo retorcido del estilo y el lector dice ¡Qué escritor tan bueno, no entendí un carajo, pero qué bueno!, en cambio, un niño encuentra un error, cierra el libro y no lo vuelve a abrir jamás”.
En 1977, ganó el Premio de Literatura infantil “Enka” con su libro “Zoro”, lo que lo puso en el panorama literario latinoamericano de la época. Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, francés alemán, portugués, finlandés, eslovaco, incluso al mandarín. Como conferencista y director de talleres desarrolló su trabajo a lo largo y ancho de Colombia y se presentó en diversos espacios de México, Venezuela, España, Costa Rica, Francia, Uruguay y Argentina, abogando siempre por una literatura fresca y alegre que le llegase a los lectores en inicio. Fue catedrático del área de Literatura de varias universidades, como la Javeriana y la Distrital y director de la Biblioteca Nacional de Colombia.
Rubén Darío Flórez Arcila, profesor del Departamento de Lingüística de la Universidad Nacional de Colombia y miembro del Círculo PEN Colombia (Poetas, Escritores y Narradores), afirma que “Jairo Aníbal Niño ocupa un sitio mayor en la literatura infantil, con sus mundos e historias, logró inventar un sitio de mágica imaginación para los niños colombianos".
Una profunda tristeza invade en estos momentos las letras nacionales a causa de la muerte del poeta. “Con la partida del Jairo Aníbal Niño, la literatura colombiana ha abandonado a los más pequeños, ahora los escritores se dedican más a lo mediático, a los secuestros y los homicidios", concluye el profesor Flórez Arcila con algo de congoja mientras relee en voz baja algunas páginas de “Preguntario”.
Por: Juan Carlos Soto Castillo
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