LINCHAMIENTOS PREOCUPAN A LA JUSTICIA BOLIVIANA Y HACEN REFLEXIONAR SOBRE SUS REALES ALCANCES - UPIU.com
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
    



	
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edwin villca aguilar
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6 oct. 2010 at 11:49am

LINCHAMIENTOS PREOCUPAN A LA JUSTICIA BOLIVIANA Y HACEN REFLEXIONAR SOBRE SUS REALES ALCANCES

Existe licencia para matar ante la inoperancia de los operadores de justicia. El pasado mes de abril, Juan Colque, murió ajusticiado por una turba de enardecidos pobladores que lo acusaron de abigeato, en la localidad de Tacopaya.
Su muerte, se suma a los innumerables casos de linchamiento que se suscitan en Bolivia, bajo el rótulo de justicia comunitaria y ante la falta de presencia del Estado en comunidades rurales.
Crímenes sin castigo
Para los administradores de justicia, es difícil sancionar a los autores de los linchamientos, puesto que en la mayoría de los casos estos, están respaldados por la comunidad, debido al pacto de silencio, lo cual dificulta la identificación de los responsables de estos hechos.
En el presente caso, la víctima falleció luego de agonizar durante varios días a causa de la severa golpiza que le propinó una turba de vecinos, quienes actuaron bajo influencia del alcohol y enceguecidos por la ira.
“Debido a que no existe sanción, la multitud es dueña de la justicia y el linchamiento a parece ante quienes lo cometen como una forma normal de reparación de agresiones”, afirmó el ex fiscal de Distrito Jaime García.
“El Estado debe impulsar una política destinada a garantizar y devolver la confianza en la administración de justicia, pero fundamentalmente a ampliar su presencia en las comunidades dispersas”, afirmó el sociólogo, Juan Mejía Coca.
Justicia Comunitaria
“Se trata de una confusión de interpretación, porque la justicia comunitaria no atenta contra la vida de las personas”, afirmó el asambleísta por el MAS, José Ivancovic.
El linchamiento, entonces, tiene dos factores: El primero, la mala interpretación de la ley, porque la justicia comunitaria supone no contravenir la Constitución Política del Estado, ni atentar contra los Derechos Humanos; y el segundo, la inoperancia de los órganos encargados de velar por la justicia, ya sea debido a que esta no cuenta con posibilidades económicas para llevar a sus funcionarios a todos los rincones del país o tal vez debido al escaso equipamiento con el que cuenta, además de su ya tan demacrada imagen, la cual se encuentra cuestionada por actos de corrupción y prevaricato.
Un llamado a la conciencia
“No matarás, es el quinto mandamiento de la Biblia que prohíbe dar muerte, golpear, herir o hacer daño al prójimo, porque el asesino usurpa el derecho que solo Dios tiene sobre la vida del hombre, porque quitarle la vida es destruir el mayor bien natural que hay sobre la tierra, el derecho a la vida que se encuentra establecido”, afirmó el presbítero Ananías Argote Rivas.
“En lugar de contraponer y confrontar la justicia ordinaria con la comunitaria, se debe rescatar los aspectos positivos y negativos de cada uno de ellos con el fin de evitar los excesos que se cometen a los presuntos delincuentes, quienes no tienen posibilidad de defenderse y son ajusticiados en forma macabra”, indicó la abogada, Mabel Rodas.
Así mismo indicó que en este marco en ves de dar lugar a la madurez racional y recurrir a las autoridades judiciales, para hacer respetar la ley, se sigue asesinando seres humanos por robar ganado, ser sospechosos de hurto de bicicletas o garrafas de gas.
Datos alarmantes
En Cochabamba, en los últimos años los linchamientos se incrementaron de manera alarmante según el Director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Cnl. Jaime Morales.
“Uno de los casos que impacto recientemente fue el de los tres hermanos linchados en la Comunidad de Tapacarí. Fueron torturados, acusados de abigeato y homicidio”, acotó.
El docente de Psicología Jurídica de la UMSS, Jorge Ponce de León, afirmó ayer que “existe una psicosis colectiva en el país, no solo por la situación política, sino también porque la delincuencia se incrementó a niveles alarmantes, lo cual hace que ante el más mínimo rumor se tienda a ajusticiar a presuntos delincuentes”.
Asimismo sostuvo que nada justifica la violencia, ya que a la larga esta podría convertirse en un arma de doble filo, incluso para las mismas autoridades y el Estado deberá preocuparse por encontrar rápidamente de encontrar maneras de prevenir linchamientos, manteniendo contacto con policías, jueces y autoridades originarias de poblaciones susceptibles de ajusticiamientos a fin de evitar muertes de inocentes.
Juan Colque, de 24 años, murió como producto de la fuerte golpiza que le propinaran los comunarios del lugar, quienes lo confundieron con un antisocial que merodeaba por la zona y se dedicaba al robo de ganado.





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