30 nov. 2011 at 12:18am
Las décimas un símbolo de la identidad negra de América Latina
La marimba, los bombos y la danza suelen ser las únicas manifestaciones artísticas que se cree caracterizan a los negros Las expresiones artísticas de los pueblos afrodescedientes en América, no se limitan a la música y el baile. Un grave error es olvidar la literatura, la mayor parte de las veces trasmitida por tradición oral. Dentro de esta destacan las décimas, estas por definición son poemas que constan de 44 versos octosílabos. Los versos se encuentran distribuidos de la siguiente manera: una estrofa de cuatro versos y cuatro de diez. El último verso de la cuarteta se repite en el final de la décima . Un ejemplo es esta décima del reconocido decimero peruano Nicomedes Santa Cruz titulada "Ritmos Negros del Perú". Santa Cruz recitó esta décima en Madrid en el homenaje por los 88 años de Rafael Alberti en el Círculo de Bellas Artes.
Ritmos Negros del Perú
Ritmos de la esclavitud
contra amarguras y penas.
Al compás de las cadenas
Ritmos negros del Perú.
De África llegó mi abuela
vestida con caracoles,
la trajeron lo´epañoles
en un barco carabela.
La marcaron con candela,
la carimba fue su cruz.
Y en América del Sur
al golpe de sus dolores
dieron los negros tambores
ritmos de la esclavitud
Por una moneda sola
la revendieron en Lima
y en la Hacienda “La Molina”
sirvió a la gente española.
Con otros negros de Angola
ganaron por sus faenas
zancudos para sus venas
para dormir duro suelo
y naíta´e consuelo
contra amarguras y penas...
En la plantación de caña
nació el triste socabón,
en el trapiche de ron
el negro cantó la zaña.
El machete y la guadaña
curtió sus manos morenas;
y los indios con sus quenas
y el negro con tamborete
cantaron su triste suerte
al compás de las cadenas.
Murieron los negros viejos
pero entre la caña seca
se escucha su zamacueca
y el panalivio muy lejos.
Y se escuchan los festejos
que cantó en su juventud.
De Cañete a Tombuctú,
de Chancay a Mozambique
llevan sus claros repiques
ritmos negros del Perú.
Los declamadores de décimas son conocidos comúnmente como decimeros. Los decimeros son los juglares del pueblo negro, cuentan el día a día, los problemas sociales, su historia y cosmovisión del mundo a través de la poesía. Debido a la histórica discriminación a los negros, muchos de estos decimeros son analfabetos. A pesar de esto, tienen la habilidad de elaborar estas glosas, nada sencillas.
“En Colombia y en el Perú, los grupos negros traídos a América por los españoles, cultivan Décimas de las mismas características que las esmeraldeñas.” , comenta Laura Hidalgo, doctora en Literatura y una de pocas estudiosas de la décima en Ecuador. La mayor diferencia entre las décimas esmeraldeñas (Ecuador) y las colombianas y peruanas es que en estos dos últimos países se acompaña a la recitación de la décima con la guitarra.
En Perú, el máximo exponente de la décima es Nicomedes Santa Cruz. Santa Cruz es un famoso poeta peruano y embajador de la poesía negra a lo largo y ancho del mundo. Mientras tanto en Colombia la décima “se conoce también con el nombre de espinela, en honor a Vicente Espinel (1550-1624), escritor y músico español, a quien se le atribuye su invención” , dice José Morales Manchego.
Las décimas, a lo largo del continente americano, tienen similitudes, tanto en la forma de los poemas como en su temática. Es importante resaltar lo que apunta Laura Hidalgo en su libro Décimas Esmeraldeñas, crónica de sueños: “(…) aunque las características de las décimas varían en cada país, los poemas tienen puntos en común, y esos puntos de convergencia las unifica” . De esta manera, se puede decir que las décimas, tanto esmeraldeñas (Ecuador), peruanas y colombianas constituyen un símbolo de identidad negra en la región.
Es importante constatar como entre los pueblos afrodescendientes de Latinoamérica, hay puntos en común que los une más allá de sus problemas sociales o su origen africano. La décima es una expresión grupal y no individual como lo es toda manifestación de tradición oral. Tanto los grupos sociales africanos como de origen africano en América tienen un rasgo en común que es percibirse de manera gregaria y comunitaria. Esto, según Bosschere, periodista y escritor belga: “no significa que la conciencia de su identidad individual esté atenuada, sino que ella está singularmente valorizada en su relación con la conciencia colectiva” . Destacar estas características de la oralidad como de la cosmovisión étnica permite comprender porque la décima sirve como un nexo entre afrodescendientes de la región. Comparten no solo un tipo de poesía sino un tipo de expresión en la cosmovisión del mundo, sus problemas y tradiciones.
Lamentablemente la décima se está perdiendo y posiblemente que se extinga definitivamente. Los jóvenes no le dan importancia. Como lo he podido comprobar al realizar este ensayo los expertos le restan valor literario o desconocen de su existencia. Las entidades públicas poco pueden hacer para rescatarla, existen pocos proyectos destinados a salvar la décima, muchos de estos están ya caducos y no tienen seguimiento. Es que la décima no se la elabora en un teatro, entre presentaciones de marimba o cajón. La décima es espontanea, tiene valor dentro del momento cuando dos decimeros se enfrentan en un duelo de décimas al más puro estilo del rap moderno.
Soy más rico siendo pobre
que aquél que tiene dinero,
tengo el placer de mi gusto
¿para qué riqueza quiero?
Tengo una Virgen María
rendida a mi favor,
tengo un divino Señor
que cargo en mi compañía.
Tengo la noche y el día,
tengo de diversas flores,
tengo honra y tengo honores,
tengo un San Miguel Arcángel,
en el cielo tengo un ángel:
soy más rico siendo pobre.
También tengo un San José,
un San Antonio encarnado,
un Jesús Sacramentado,
que esto lo cargo por fe.
llegando esto a comprendé',
pues así decirlo quiero,
me cojo de Dios primero,
me cojo de su portento,
tengo más merecimiento
que aquél que tiene dinero.
Virgen de la Concepción
yo te cargo en mi retrato,
yo te adoro a cada rato
Virgen de Consagración.
de Dios espero perdón
que conceda muy justo,
para librarme de insulto
esto lo cargo por guía.
tengo la gloria por mía,
tengo el placer de mi gusto.
Tengo una imagen, no sé
su rostro cómo se llama,
pero la Iglesia reclama
por Virgen de la Merced.
Llegado esto a comprendé',
pues así decirlo quiero,
tengo su rostro severo
estampado en mi memoria.
Tengo un asiento en la gloria
¿para qué riqueza quiero?
1. Antonio Quilis, Métrica española, 4ta ed. Madrid, Ed. Alcalá, 1978, págs. 127-128
2. Santa Cruz, Nicomedes. "Ritmos Negros del Perú". Selección de Décimas. www.nicomedessantacruz.com
3. Hidalgo Laura, Décimas Esmeraldeñas, crónica de sueños, 3ra ed. Quito, Ed. Ecuador, 1995, pág. 55
4. José Morales Manchego, “La décima”. Luz Masónica. www.luzmasonica.blogspot.com, 14 de junio de 2009
5. Laura Hidalgo, Décimas Esmeraldeñas, crónica de sueños, 3ra ed. Quito, Ed. Ecuador, 1995, pág. 54
6. Guy de Bosschere, De la tradición oral a la literatura, Buenos Aires, Rodolfo Alonso Editor, 1973. Pág. 19
7. Décima recuperada por Laura Hidalgo en su libro Décimas Esmeraldeñas, crónica de sueños, Soy más rico siendo pobre. 3ra ed. Quito, Ed. Ecuador, 1995, págs. 200-201
Etiquetas: ensayo, lundu, décimas, afroecuatoriano, afrodescendiente, décima, emeraldas, Ecuador, Colombia, Perú, nicomedes santa cruz, año internacional de los afrodescendientes
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Ritmos Negros del Perú
Ritmos de la esclavitud
contra amarguras y penas.
Al compás de las cadenas
Ritmos negros del Perú.
De África llegó mi abuela
vestida con caracoles,
la trajeron lo´epañoles
en un barco carabela.
La marcaron con candela,
la carimba fue su cruz.
Y en América del Sur
al golpe de sus dolores
dieron los negros tambores
ritmos de la esclavitud
Por una moneda sola
la revendieron en Lima
y en la Hacienda “La Molina”
sirvió a la gente española.
Con otros negros de Angola
ganaron por sus faenas
zancudos para sus venas
para dormir duro suelo
y naíta´e consuelo
contra amarguras y penas...
En la plantación de caña
nació el triste socabón,
en el trapiche de ron
el negro cantó la zaña.
El machete y la guadaña
curtió sus manos morenas;
y los indios con sus quenas
y el negro con tamborete
cantaron su triste suerte
al compás de las cadenas.
Murieron los negros viejos
pero entre la caña seca
se escucha su zamacueca
y el panalivio muy lejos.
Y se escuchan los festejos
que cantó en su juventud.
De Cañete a Tombuctú,
de Chancay a Mozambique
llevan sus claros repiques
ritmos negros del Perú.
Los declamadores de décimas son conocidos comúnmente como decimeros. Los decimeros son los juglares del pueblo negro, cuentan el día a día, los problemas sociales, su historia y cosmovisión del mundo a través de la poesía. Debido a la histórica discriminación a los negros, muchos de estos decimeros son analfabetos. A pesar de esto, tienen la habilidad de elaborar estas glosas, nada sencillas.
“En Colombia y en el Perú, los grupos negros traídos a América por los españoles, cultivan Décimas de las mismas características que las esmeraldeñas.” , comenta Laura Hidalgo, doctora en Literatura y una de pocas estudiosas de la décima en Ecuador. La mayor diferencia entre las décimas esmeraldeñas (Ecuador) y las colombianas y peruanas es que en estos dos últimos países se acompaña a la recitación de la décima con la guitarra.
En Perú, el máximo exponente de la décima es Nicomedes Santa Cruz. Santa Cruz es un famoso poeta peruano y embajador de la poesía negra a lo largo y ancho del mundo. Mientras tanto en Colombia la décima “se conoce también con el nombre de espinela, en honor a Vicente Espinel (1550-1624), escritor y músico español, a quien se le atribuye su invención” , dice José Morales Manchego.
Las décimas, a lo largo del continente americano, tienen similitudes, tanto en la forma de los poemas como en su temática. Es importante resaltar lo que apunta Laura Hidalgo en su libro Décimas Esmeraldeñas, crónica de sueños: “(…) aunque las características de las décimas varían en cada país, los poemas tienen puntos en común, y esos puntos de convergencia las unifica” . De esta manera, se puede decir que las décimas, tanto esmeraldeñas (Ecuador), peruanas y colombianas constituyen un símbolo de identidad negra en la región.
Es importante constatar como entre los pueblos afrodescendientes de Latinoamérica, hay puntos en común que los une más allá de sus problemas sociales o su origen africano. La décima es una expresión grupal y no individual como lo es toda manifestación de tradición oral. Tanto los grupos sociales africanos como de origen africano en América tienen un rasgo en común que es percibirse de manera gregaria y comunitaria. Esto, según Bosschere, periodista y escritor belga: “no significa que la conciencia de su identidad individual esté atenuada, sino que ella está singularmente valorizada en su relación con la conciencia colectiva” . Destacar estas características de la oralidad como de la cosmovisión étnica permite comprender porque la décima sirve como un nexo entre afrodescendientes de la región. Comparten no solo un tipo de poesía sino un tipo de expresión en la cosmovisión del mundo, sus problemas y tradiciones.
Lamentablemente la décima se está perdiendo y posiblemente que se extinga definitivamente. Los jóvenes no le dan importancia. Como lo he podido comprobar al realizar este ensayo los expertos le restan valor literario o desconocen de su existencia. Las entidades públicas poco pueden hacer para rescatarla, existen pocos proyectos destinados a salvar la décima, muchos de estos están ya caducos y no tienen seguimiento. Es que la décima no se la elabora en un teatro, entre presentaciones de marimba o cajón. La décima es espontanea, tiene valor dentro del momento cuando dos decimeros se enfrentan en un duelo de décimas al más puro estilo del rap moderno.
Soy más rico siendo pobre
que aquél que tiene dinero,
tengo el placer de mi gusto
¿para qué riqueza quiero?
Tengo una Virgen María
rendida a mi favor,
tengo un divino Señor
que cargo en mi compañía.
Tengo la noche y el día,
tengo de diversas flores,
tengo honra y tengo honores,
tengo un San Miguel Arcángel,
en el cielo tengo un ángel:
soy más rico siendo pobre.
También tengo un San José,
un San Antonio encarnado,
un Jesús Sacramentado,
que esto lo cargo por fe.
llegando esto a comprendé',
pues así decirlo quiero,
me cojo de Dios primero,
me cojo de su portento,
tengo más merecimiento
que aquél que tiene dinero.
Virgen de la Concepción
yo te cargo en mi retrato,
yo te adoro a cada rato
Virgen de Consagración.
de Dios espero perdón
que conceda muy justo,
para librarme de insulto
esto lo cargo por guía.
tengo la gloria por mía,
tengo el placer de mi gusto.
Tengo una imagen, no sé
su rostro cómo se llama,
pero la Iglesia reclama
por Virgen de la Merced.
Llegado esto a comprendé',
pues así decirlo quiero,
tengo su rostro severo
estampado en mi memoria.
Tengo un asiento en la gloria
¿para qué riqueza quiero?
1. Antonio Quilis, Métrica española, 4ta ed. Madrid, Ed. Alcalá, 1978, págs. 127-128
2. Santa Cruz, Nicomedes. "Ritmos Negros del Perú". Selección de Décimas. www.nicomedessantacruz.com
3. Hidalgo Laura, Décimas Esmeraldeñas, crónica de sueños, 3ra ed. Quito, Ed. Ecuador, 1995, pág. 55
4. José Morales Manchego, “La décima”. Luz Masónica. www.luzmasonica.blogspot.com, 14 de junio de 2009
5. Laura Hidalgo, Décimas Esmeraldeñas, crónica de sueños, 3ra ed. Quito, Ed. Ecuador, 1995, pág. 54
6. Guy de Bosschere, De la tradición oral a la literatura, Buenos Aires, Rodolfo Alonso Editor, 1973. Pág. 19
7. Décima recuperada por Laura Hidalgo en su libro Décimas Esmeraldeñas, crónica de sueños, Soy más rico siendo pobre. 3ra ed. Quito, Ed. Ecuador, 1995, págs. 200-201
Etiquetas: ensayo, lundu, décimas, afroecuatoriano, afrodescendiente, décima, emeraldas, Ecuador, Colombia, Perú, nicomedes santa cruz, año internacional de los afrodescendientes
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