La educación en jaque - UPIU.com
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
	
    




Sobre el autor

Ana Belén Albornoz
Licenciatura en ciencias de la comunicación (Universidad de la República)
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19 ene. 2012 at 1:54pm

La educación en jaque

En Uruguay la educación ha estado en el tapete en los últimos días. Los líderes de los partidos de la oposición se reunieron con el presidente Mujica para lograr un acuerdo nacional de educación, atendiendo la consigna de que la calidad de la enseñanza recibida es fundamental para la formación de las personas y la cultura de los ciudadanos.

Luego de leer el libro del periodista argentino Andrés Oppenheimer ¡Basta de historias! El problema de qué hacer con la educación y más que nada para la calidad de la misma, estuvo rondando en mi cabeza.
No creo como dice Oppenheimer que “la educación es demasiado importante como para dejarla en manos de los gobiernos”, sí creo que hay que buscar soluciones pero entre todos, y eso incluye al gobierno, simplemente porque es el que termina tomando las decisiones finales. También considero que la apatía de la población en relación a la educación es determinante en el establecimiento de las prioridades gubernamentales. La misma postura que se tiene por la seguridad se debería tener con la educación, ya que como muchos sostienen, el problema de la educación no es solo del sistema educativo sino que en él influyen tanto las problemáticas sociales como las económicas como sucede con la inseguridad. Pensar en la educación como algo independiente, es un error.
Comparto con Oppenheimer que es trascendental mejorar la formación de los docentes y maestros, es notorio que la calidad de los profesores y maestros no es la misma que la de antes, no porque lo de antes sea mejor sino porque la de hoy no está en consonancia con los requerimientos de los niños y jóvenes.
Otro punto importante es la necesidad de establecer líneas de acción claras en relación a qué jóvenes se quiere formar. Pensar y formar solo para el ámbito laboral también es un error porque hay aspectos del desarrollo personal que van más allá de conseguir o no trabajo con lo que se estudia. Es importante estar convencido de lo que se quiere estudiar y por qué, y eso creo no se piensa en función de que si el mercado laboral tendrá un lugar para mí. Trabajar de lo que se estudió es un anhelo de todos los estudiantes y tendría que ser un compromiso del sistema educativo el ayudar a brindarles esas posibilidades a sus estudiantes mejorando, por ejemplo, el pasaje de estudiantes a profesionales.
Estoy de acuerdo con algunas de las 12 claves del progreso que plantea Oppenheimer en su libro, en realidad con 8 de las 12, como por ejemplo: hagamos de la educación “una tarea de todos”, invirtamos en educación preescolar, concentrémonos en formar buenos maestros, démosles estatus social a los docentes, ofrezcamos incentivos salariales, hagamos pactos nacionales en educación, forjemos una cultura familiar de la educación, rompamos el aislamiento educativo. En esas ocho claves, creo que muchos pueden coincidir.
Una de las conclusiones a las que llegaron en la cumbre por la educación entre el presidente Mujica y los líderes de los partidos políticos relacionada con la revisión de la representación en los organismos de la enseñanza, me hizo acordar de un pasaje del libro ¡Basta de historias! Que dice: “Las grandes universidades latinoamericanas, blindadas contra la rendición de cuentas a sus respectivas sociedades gracias a la autonomía institucional de las que gozan, muchas veces parecen estar a salvo de cualquier crítica, por más fundamentada que sea. Son las vacas sagradas de América Latina” ¿están de acuerdo con esa afirmación?...
Sí creo como Oppenheimer que hay “falta de humildad para reconocer los problemas educativos” y que a veces es difícil admitir los errores pero a medida que se avance en esa actitud se va a poder empezar a buscar soluciones que en verdad sean no solo buenas pretensiones sino acciones.
La calidad de la educación no se puede ver en antagonismos, no es a favor o en contra de ciertos planes educativos, ni a favor o en contra de la ley de educación. Considero que sí es necesario que todos los que estén involucrados en el sistema educativo tengan voz y que esa voz sea escuchada. Más que nada en un mundo donde como decía Marx: “todo lo sólido se desvanece en el aire”.


Etiquetas: Educación.
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